Este lunes 193 países se reunieron en la ONU para la primera cumbre en 71 años dedicada únicamente a los refugiados, como un intento de enfrentar el mayor éxodo de personas que huyen de conflictos y persecuciones desde la Segunda Guerra Mundial.

Según explicó Peter Thomson, presidente de la Asamblea General, se está viviendo la peor crisis humanitaria desde la última guerra mundial y que es hora de dejar atrás el lenguaje de odio contra los migrantes y refugiados.

Datos de la ONU indican que son cerca de 65 millones los refugiados y desplazados producto de conflictos bélicos. 24 millones son personas que salen de su país y otros 40 son desplazados internos. Sin duda, la guerra de Siria, más los conflictos en África, son responsables de esta inédita ola de migración.

Sin embargo, y a pesar de la urgencia del problema, los estados participantes no lograron negociar una declaración para acordar políticas concretas en favor de los refugiados. Según publica El País la declaración final, suscrita por los 193 países, está “vacía de contenido político y legal” y sus indicaciones ya son contempladas por legislaciones nacionales. Además, no es vinculante para las naciones suscritas.

En ese contexto, la Unión Europea y Rusia obstruyeron la posibilidad de tomar compromisos concretos para lograr la seguridad de los refugiados y Estados Unidos, por otra parte, se opuso a que quedara escrito en la declaración la detención de migrantes menores de edad en la frontera.

Nadia Murad Basee Taha, una joven irakí esclavizada sexualmente por ISIS, dijo en su discurso ante los líderes mundiales que “ustedes deciden si otra niña como yo va a poder llevar una vida sencilla o se va a ver obligada a vivir con sufrimiento o ataduras”.

Las críticas por la declaración provinieron desde organismos de Derechos Humanos. Es el caso de Human Rights Watch, cuyo director ejecutivo, calificó el encuentro como “una oportunidad perdida”. Desde Oxfam, dijeron que “necesitamos ver a los países acogiendo a más refugiados y ofreciéndoles trabajo y educación (…) Muchos Gobiernos temen ver está cuestión influyendo en sus agendas políticas pero deben cumplir sus obligaciones bajo la legislación internacional y demostrar empatía hacia los más vulnerables“.

Este martes, cabe destacar, comienza la Asamblea General de la ONU, marcada por la crisis en Siria y el fin de la tregua pactada entre Rusia y Estados Unidos.