“¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?” es la pregunta que hoy responderán 34 millones 985 mil colombianos. Con ella se busca dejar atrás una guerra de 52 años entre el estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua de Latinoamérica y uno de los últimos vestigios de las fuerzas que sacudieron el continente en las pasadas décadas. 

El de Colombia es un conflicto que ha dejado un reguero de ocho millones de víctimas de distinto carácter, siete millones de desplazados, 260 mil muertos, decenas de miles de desaparecidos y fenómenos que dejaron en ascuas al propio país sobre sus límites, paralelo a la lucha contra el narco: políticas como la de los falsos positivos, que se revelaron en 2008 con miles de muertos civiles que el ejército colombiano había hecho pasar como bajas de la guerrilla, o las distintas matanzas campesinas con las que se arrasó el área rural de Colombia. 

Se prevé una abstención de al menos 60%, ya que la asistencia es voluntaria, un escenario que beneficiaría principalmente al ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien ha encabezado la oposición al acuerdo de paz con las FARC. Sus focos de crítica son la incorporación asegurada de miembros de las FARC a la vida política y la amnistía penal para quienes asistan a los tribunales de paz. “Aquí se les está dando amnistía y elegibilidad política a los cabecillas de las Farc, a los mayores responsables de los crímenes de narcotráfico”, señaló el ex presidente en una entrevista a La Tercera. Su estrategia ha sido la de comparar el armisticio con una derrota del Estado, en la que Colombia “tomaría el camino de Venezuela”. 

En tanto, la campaña por el Sí es liderada por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien es respaldado férreamente por su coalición de gobierno y el amplio arco de izquierda, que aboga por la paz. Por otras vías, los líderes guerrilleros como Rodrigo “Timochenko” Londoño, que en 2015 abandonó la selva para negociar con Santos en territorio cubano. Tienen mucho que ganar: hasta 2026, tendrán garantizados tendrán una cuota de al menos cinco escaños en el Senado y la Cámara de Representantes. Parte del acuerdo es que el estado colombiano asegure la seguridad y vida de los miembros de las FARC para evitar lo sucedido con la Unión Patriótica en los años ’80, cuando el que fuera el partido político público de las FARC en esos tiempos sufrió una política sistemática de asesinatos selectivos. 

Distintas estrellas colombianas se han pronunciado públicamente la campaña del Sí, como como Shakira, Carlos “El Pibe” Valderrama,  Juanes y Carlos Vives. En el lugar se encuentran observadores internacionales chilenos, como el diputado Gabriel Boric, quien señaló a El Desconcierto que “esperamos que Colombia le de hoy un gran Sí a la paz. Hemos hablado con distintos sectores y personas, hay un cierto nivel de polarización, pero la sensación mayoritaria es de, como dijo Antanas Mockus, más vale equivocarse al decir Sí a la paz que seguir con la guerra”. El diputado chileno recorrerá localidades rurales durante la jornada.

Carlos Figueroa (Revolución Democrática), quien también asiste como observador internacional, opinó que “Chile debe aprender de este tipo de procesos y aplicarlo a nuestros propios conflictos, como lo es el histórico del Estado chileno hacia el pueblo mapuche. Cada conflicto tiene una realidad propia, pero el primer paso es reconocerlo y plantear un camino de solución política”. Además, destacó algunas especiales características del proceso de paz: la desmovilización de un grupo armado por 50 años y la reforma agraria que buscará dar justicia a las zonas rurales más golpeadas por la violencia.

La diputada Camila Vallejo, en tanto, se reunió hoy con la histórica líder y ex senadora Piedad Córdoba, quien fuera inhabilitada en 2010 por un periodo de 20 años, acusada de colaborar con las FARC por favorecer el diálogo con la guerrilla. Junto a Córdoba, la diputada del PC chileno observará el proceso en la ciudad de Medellín.

Las mesas se abrieron a las ocho de la mañana y, hasta el momento, la votación del plebiscito se ha desarrollado en total tranquilidad. Mientras tanto, millones de colombianos esperan la respuesta para dar inicio a un proceso de paz histórico.