Más de 30 mil ciudadanos colombianos viven en Chile, pero sólo 1.300 asistieron a votar a las dos mesas dispuestas en la Embajada de Colombia de Santiago y el consulado de Antofagasta para el plebiscito del pasado domingo. Según el presidente de la Colectividad Colombiana de Antofagasta, Benjamín Cruz, esto se debe a que quienes podían votar eran quienes ya se habían registrado para sufragar en las pasadas elecciones presidenciales del 2014.

A diferencia de los resultados globales, donde el “No” al acuerdo de paz consensuado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC obtuvo el 50,2% de los votos, en Chile la opción “Sí” se impuso con un 67%. Los resultados del plebiscito entre los colombianos en Chile tienen correlato con sus regiones de origen en el país natal: según el Servicio Jesuita al Migrante y diversas investigaciones, la mayoría de los migrantes colombianos que llegan a nuestro país provienen de las regiones del Cauca, especialmente el Valle de Buenaventura, y Choco. En esas zonas el Sí, al igual que en Chile, superó al No:

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil, Colombia

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil, Colombia

Para Miguel Yaksic, director del Servicio Jesuita al Migrante, “la mayoría de los migrantes colombianos vienen de zonas de conflicto armado y violencia por narcotráfico, y allí ganó el Sí porque están expuestos a la violencia en forma más explícita y valoran mucho más la posibilidad de la paz”. En Chile, el 80% de las solicitudes de extranjeros para obtener el estatus de refugiados proviene de ciudadanos colombianos. Para Yaksic, la posible prolongación del conflicto podría acentuar el flujo de migración hacia Chile. “Aquí, quienes vienen de zonas violentas y también muy empobrecidas han encontrado trabajo y paz. Mientras eso no sea una posibilidad allá, la tendencia se mantendrá”, sentencia.

Desde su puesto de servicio técnico para celulares y computadores en calle San Antonio, Santiago, Henry (33) y Ricardo (30), opinan que en esas zonas ganó el Sí porque “en las poblaciones sigue estando la guerrilla, y la gente también vota por el Sí por miedo, porque la ley que existe allá es la de la guerrilla. En las ciudades no existe y por eso gana el No”, analizan. Ellos trataron de ir a votar a la Embajada, ya que tienen su residencia, pero no pudieron por no haber sacado la cédula el 2014. Para Ricardo, el acuerdo “tenía demasiadas garantías para los guerrilleros. Estamos más de acuerdo con que el acuerdo se reformule”. Consultado sobre si cree que las conversaciones por la paz van a seguir, Henry explica que “igual las partes no se van a parar de la mesa, van a seguir las negociaciones”, agregando que “lo que se votaba no era si apoyas la paz, sino si apoyas el proceso de Santos. Y la gente dijo que no al acuerdo, pero todos queremos la paz”.

En el clásico “Rincón Colombiano” de San Antonio las opiniones de quienes llegan a almorzar están divididas. Javier (45), de la ciudad de Bucaramanga, Santander, lleva 9 años fuera de su país natal. “Si hay paz, que sea bueno, pero la cuestión es qué van a hacer con todos los desmovilizados, qué van a hacer con el desminado, ¿y si pasa como en Vietnam, que no sacaron las minas? Yo hace mucho tiempo que no vivo ahí, yo soy de una zona donde está el ELN, y siguen vigentes. Vea que si el ELN sigue en armas el proceso no resulta. Pero me parece bien que se negocie la paz, porque Colombia es un país muy hermoso que no se merece tanta guerra, pero son muchos factores para que resulte”.

El Rincón Colombiano

El Rincón Colombiano

Javier es interrumpido por su vecino de mesa, Andrés (40), que viene del sur de Perú. Para él lo del domingo fue una oportunidad desperdiciada: “a nosotros los peruanos nos costó mucho, y justamente no logramos un acuerdo de paz, fue un ataque certero a los grupos terroristas. Tuvimos otras circunstancias y de haber habido un proceso de paz habría sido mejor, porque hasta el día de hoy el terrorismo sigue activo. No en la capital, no en las ciudades, pero sí en la parte oriental del Marañón, y cada vez que atacan el país tiene miedo de volver atrás, tenemos una sicosis del pasado. Si hubiera habido un proceso de paz, el terrorismo ya no sería una amenaza para nosotros”, explica. Javier y los meseros lo escuchan en silencio.

Para otra de las comensalas, Catalina Giraldes, que viene de Cali y llegó hace 3 meses a Chile, la cosa es más simple: lo que se evitó es que Colombia se convirtiera en Venezuela. A diferencia del resto, a Catalina no le importa que ponga su apellido. “Ganó el Sí, ganó Uribe y me parece que mejor, porque sino nos íbamos a volver un país comunista”, explica, mientras muestra en su celular un video que circuló por los grupos de WhatsApp de sus amigos, donde se ve al presidente Juan Manuel Santos con Fidel Castro. “Es que mire, yo creo en los hechos. Y mira en el video cómo Santos era de joven y ya estaba con Fidel”, declara:

Supuestamente, si ganaba el Sí, muchas de las ayudas a las personas pobres iban a ir a los desmovilizados. Yo no estoy de acuerdo con eso, no deberían quitarle ayudas a alguien que lo necesita por dárselas a alguien que hizo todas esas cosas”, dice Laura (22), que atiende un puesto de artículos de belleza en San Antonio con Santo Domingo. Su compañera de trabajo, Paola Andrea (20) asiente. Ambas llevan cuatro años en Chile pero ninguna quiere dar su apellido ni sacarse una foto. Vienen de la capital del Eje Cafetero, Pereira, donde el No ganó con un 55,69%. Pese a estar en desacuerdo con que se subsidie el paso a la vida civil de los guerrilleros desmovilizados de las FARC, las dos deseen que el proceso de paz continúe. “Pues, uno pensaría que de pronto va a haber guerra o que los grupos armados se van a volver a mover”, reflexiona Paola Andrea, agregando que “lo mejor sería que cambiaran un poco los arreglos. Que no le quiten apoyo a los pobres por darles ayudas a los guerrilleros, pero igual algo habrá que hacer con ellos. No van a dejar el monte si no tienen trabajo o ayudas del gobierno”.

Francisco (38), viene de la región de Choco y atiende un restaurant de comida típica colombiana en el centro de Santiago. Tampoco quiere dar su apellido porque “la dueña se enojaría mucho”. Él estaba por el Sí y la patrona por el No, explica apuntado a la puerta del local, donde hay afiches de “Siempre por la vida” y las movilizaciones contra la ley de despenalización del aborto en tres causales en Chile. Pese a que en un principio se entristeció por el triunfo del No, hoy Francisco está optimista. “Lo que pasa es que el No también es bueno para las FARC”, explica: “así vieron que de pronto no todo Colombia está en desacuerdo con ellos y que hay gente que les cree. Es como cuando tienes un niño y se porta mal, lo regañas y el niño toma consciencia de que quieren lo mejor para ellos. La gente que votó por el No también quiere que recapaciten y tomen consciencia, lo bueno es que así las FARC ya tuvieron un acercamiento con el pueblo colombiano y vieron que hay gente que los votó, entonces ahora pueden acercarse aún más y ver que pueden formar el partido político que quieren, como lo que es el Polo Democrático, donde hay ex miembros del M19”, señala con entusiasmo.

Francisco cree que, después de la declaración de las FARC emitida ayer, las negociaciones continuarán. “¿Qué tienen que hacer las ellos después de este resultado? Pues acercarse más el pueblo, ayudar en salud, en estudios, yendo a los pueblos a hablarle a la gente. Mostrar con hechos, eso es lo que tienen que hacer. Fue muy bueno que ganara el No, porque decían los contrarios que si ganaba el No ellos iban a volverse más agresivos y mira tú, ¡hoy fue un buen día en Colombia, sin ninguna mala noticia! Eso va a mejorar la confianza en que las FARC cumplirán su parte”.

Mientras tanto, a más de seis mil kilómetros de distancia, los líderes políticos del proceso de paz con las FARC intentan estabilizar el tablero. El presidente Juan Manuel Santos comenzó el diseño de una comisión política de alto nivel para dialogar con las fuerzas del ex mandatario Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), el principal ganador de la jornada del domingo. El primer paso se dio con la cita a los líderes de todos los partidos políticos que apoyaron las negociaciones, los que asistieron hoy al palacio de gobierno, la Casa de Nariño, y ratificaron su intención en colaborar en el diálogo político con las otras fuerzas para salvar el proceso de paz. El partido de Uribe, Centro Democrático, no asistió, pero su presidente Carlos Holme declaró que “queremos expresar nuestra voluntad de reunirnos con los delegados que el Gobierno Nacional designe”, reiterando que el sector del ex mandatario y líder de la campaña por el No está disponible para un acuerdo.

Rodrigo “Timochenko” Londoño, líder de las FARC, declaró que esperan analizar “con calma los resultados para continuar, porque eso no significa que se haya perdido la batalla por la paz”. El presidente, en tanto, garantizó que el cese al fuego bilateral y definitivo, iniciado el 29 de agosto, seguirá vigente, por lo que no se reanudará la guerra entre el Estado y las FARC. Todo el mundo observa, mientras sigue la incógnita sobre cuál será el rumbo del proceso, pero también la postura que tomen otras fuerzas beligerantes presentes en el país: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las fuerzas paramilitares de derecha que sobrevivieron a la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en 2006.