Alumnos de Licenciatura en Historia y Sociología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), en el marco de la primera jornada “Chile-Bolivia” (proyecto que en junio pasado se adjudicó un FONDAE), presentaron los resultados preliminares de la investigación denominada “La voz de los Intelectuales”.

En el auditorio Salvador Allende se presentaron las entrevistas a cinco premios nacionales: Tomás Moulián, Manuel Antonio Garretón, Jorge Pinto, Raúl Zurita y el recientemente fallecido Juan Radrigán, quienes manifestaron la necesidad que la sociedad chilena entienda la necesidad de que Bolivia tenga una salida soberana al mar.

“Chile tiene que ser capaz de hacer gestos que lo acerquen al resto de Latinoamérica. Hay que enfrentar el mal patriotismo dentro y fuera de del país. No se está pidiendo entregar Antofagasta sino un acceso al mar en ese territorio”, expresó Moulián, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2015.

Dos años más tarde esa distinción recayó en Garretón, quien comparte las palabras de su colega e incluso anticipa que la tozudez del Estado chileno lo irá dejando sólo en esta parte del mundo.

“Chile nunca podrá integrarse ni liderar un bloque latinoamericano mientras no arregle esta situación. Lo grave de esto es que lo hacemos parte de nuestra chilenidad. Chile no pierde nada nada en un acuerdo con Perú para darle mar a Bolivia. No pierde nada, gana todo”, manifestó.

En tanto, el extinto Radrigán, Premio Nacional de Artes de la Representación 2011, consideró que lo primordial es que “no se le puede negar el derecho al agua a nadie. Como derecho humano, eso es lo que prevalece. Todo se reduce a que no te quiten algo. Sólo les interesa que esté en sus estantes, para qué andamos con cosas”, manifestó.

Una nueva identidad

Los intelectuales consideran que la sesión de mar soberano para los bolivianos no sólo sería un acto de justicia, sino que también daría paso a que los chilenos formemos una nueva identidad nacional, alejada de conflictos postreros de la Guerra del Pacífico y que para nada nos representan.

Se nos inculcó la idea que somos europeos y que vivimos en un barrio que no nos corresponde. Sería un acto de justicia y contribuiríamos a Latinoamérica, estaríamos reparando un daño que no provocó ni el pueblo chileno ni el boliviano. Abrir la historia y buscar otras aristas de la Guerra del Pacífico también nos permitiría entender el conflicto de La Araucanía”, expresó Pinto, Premio Nacional de Historia 2012.

Por último, Raúl Zurita, Premio Nacional de Literatura 2000, llama a no perder de vista que “si nuestro país está vivo se debe a que los otros existen. Todo el universo es un diálogo, finalmente”.

Esto no tiene que ver con la patria, tiene que ver con la ambición. Ceder soberanía no implica que no quieras tu lugar. Es aún mejor, porque ese lugar es más generoso… En algún momento las fronteras se derribarán y veremos a chilenos, peruanos y bolivianos bailando juntos”, añoró.