El sacerdote jesuita Felipe Berríos se refirió con T13 respecto al texto del Vaticano donde publica las estrictas normas sobre lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer con las cenizas de un difunto.

El cura comentó que el texto le pareció “chocante, da la sensación de la tremenda distancia entre los textos que emanan del Vaticano y lo que vive la gente“.

“Este texto más que a la reflexión, llama a la confusión. Uno tiene otros problemas más como para estar más explicándole, he tenido en cinco días a personas que me han llamado sobre qué hacer con esto”, comentó Berríos.

“Esa confusión no hay derecho a provocarla, me ha extrañado el silencio de la jerarquía chilena”, indicó.

Para el cura, otro problema de las nuevas restricciones es que la posibilidad de acceder al cementerio se ha convertido con el tiempo en un privilegio.

Ya no es el cementerio antiguo que está al lado de la parroquia. Hoy te significan costos o traslados que la gente no puede pagar. La gente muchas veces te dice: entre tener una tumba abandonada que nadie la visita y tener parientes en el hogar…”.

“La gente en los campamentos, además, arrienda tumbas por un tiempo y después se van a la fosa común, donde van todos los pobres juntos“, ahondó.

Sobre los dichos del Arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, quien dijo que hay que recordar que “el cuerpo si bien no es una persona, tampoco es una cosa que pueda ser tratada de cualquier forma”, el sacerdote recordó a los Detenidos Desaparecidos.

No lo vamos a saber nosotros los católicos en Chile que todavía estamos buscando restos de desaparecidos y tratamos de encontrarlos porque claro que sabemos que el cuerpo merece un respeto tremendo“, concluyó.