Fue la periodista Yasna Mussa quien se percató que tanto La Tercera como el portal web de la Radio de la Universidad de Chile, cubrían en su parrilla de este lunes 12 de diciembre los resultados de la encuesta Casen con respecto a la situación de los inmigrantes. De inmediato tuiteó un comentario que se viralizó:

Interesante cómo enfrentan tema migratorio distintos medios basados en la misma fuente #Casen pic.twitter.com/U4Pvp0W0qv

 

La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional sobre inmigrantes, en su versión 2015, fue abordada por ambos medios pero desde puntos de vista muy distintos. El primero, presentó “la forma”. El segundo, “el fondo”.

La Tercera destacó en su bajada que la “Encuesta revela que el 56,9% de los inmigrantes pertenece a hogares de ingresos superiores, principalmente del IV y V quinti” y recién en la segunda oración agregó que “Sin embargo, pobreza multidimensional en extranjeros alcanza 23%, superando la de chilenos, que llega a 20%”. El artículo del principal diario de Copesa volvió a reafirmar el titular, diciendo que los inmigrantes son “en su mayoría jóvenes y adultos, tienen ingresos superiores y una escolaridad más alta que los chilenos, además de trabajar principalmente en el comercio”. Asimismo, acompañó el artículo con diversos gráficos dando cuenta de aspectos como el ingreso mensual y los años de escolaridad, y comparándolos con las mismas cifras pero de aquellos nacidos en Chile, y sin contextualizar si esta escolaridad va de la mano con las oportunidades laborales de los inmigrantes en nuestro país.

Sólo al final de la nota -gracias a la opinión de Macarena Rodríguez, directora de la Clínica Jurídica de Atención a Migrantes de la U. Alberto Hurtado- se revisan los datos que no aparecieron en los gráficos sobre los extranjeros: “Son más afectados por la pobreza multidimensional, que tiene relación con el acceso a la salud, educación y vivienda”, lo que está asociado a la “irregularidad de sus situaciones, porque quienes están en esa condición tienen aún mayores dificultades para acceder al sistema de protección social”, aseguró. Recién ahí La Tercera arrojó las cifras de situación de pobreza de inmigrantes: 9,7%; y en el caso de la pobreza multidimensional, 23%, superando al indicador chileno, que es de 20,8%.

Casi a modo de ironía, el dato con el que se cierra el artículo es aquel que se relaciona con los problemas de discriminación que han sufrido los extranjeros en Chile, señalándose que “un 28,4% de los hogares con jefatura inmigrante declara que algún miembro de la familia ha sido discriminado o tratado injustamente en los últimos 12 meses”, cuando en Chile es de un 14,7%.

La Tercera

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Contando con las mismas cifras, la Radio Universidad de Chile abordó el tema desde otra perspectiva. La bajada del artículo presenta no sólo un aspecto de las cifras, sino que además expone una realidad solapada detrás de los indicadores: “La encuesta Casen informó que la población migrante tiene, en promedio, un año y medio más de escolaridad que los chilenos. Pese a ello, son pocos los que pueden trabajar en su formación profesional”. 

La nota del medio de la casa de Bello comienza señalando que en los últimos cinco años, el número de familias que vive en campamentos aumentó a un 41,6%, surgieron además “88 nuevos asentamientos, especialmente en las regiones del norte del país, y que hoy unas 38.770 familias no poseen acceso a una vivienda ni  servicios básicos”. 

Más allá del fenómeno de “migrar”, el artículo consultó la opinión de Nanette Liberona,  académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat de la ciudad de Iquique, quien criticó al Gobierno por no tener un catastro de la cantidad de familias extranjeras que viven actualmente en campamentos: “Es muy preocupante, especialmente en el ámbito sanitario, constatando niños con problemas estomacales e infecciones a la piel, además de depresión por lo apartado de los lugares, ellos residen en lugares donde se emplazan basurales. Hace falta que el Estado se haga cargo del tema de vivienda y por ejemplo, yo me he estado comunicando con la Seremi de Salud y por más que están informados de la situación, no han hecho nada”.

Recién al final de la nota, el texto aborda las cifras que aseguran que “los migrantes que llegan a Chile tienen, en promedio, un año y medio más de escolaridad que los nacionales. Incluso, quienes habitan en campamentos, poseen  estudios completos” pero el periodista redactor del artículo agrega que “pese a que un 57 por ciento de los inmigrantes residentes en el país tiene un grado de instrucción mayor, su trabajo actual no corresponde a lo que realizan laboralmente en Chile”.

Radio Universidad de Chile

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