Tras un año al mando de Argentina, el empresario Mauricio Macri no ha podido cumplir su principal promesa de campaña: que el país trasandino crezca económicamente y se “suba” al carro del desarrollo.

Las cifras son claras al mostrar que, hasta el momento, las políticas económicas del macrismo han fracasado en cuanto a sus propios objetivos y promesas de campaña. Las reformas macroeconómicas impulsadas por el ex presidente de Boca Juniors solo repiten el karma histórico del vecino país, acostumbrado a deambular entre extremos.

Devaluación e inflación

“No vamos a devaluar” dijo en campaña Mauricio Macri en 2015. Un año después, el dólar pasó de valer 9,75 pesos a 16,13 pesos, una devaluación de un 65,4%, según el Banco Central de la República Argentina.

La primera medida de Macri fue modificar el modelo cambiario, liberando el precio del dólar. El dólar se estabilizó en torno a los 15-16 pesos, probablemente gracias al endeudamiento masivo optado por el gobierno. La devaluación implicó que el sector exportador sea el principal beneficiado. La disminución de retenciones de exportación a la soja, el trigo y el maíz fue otra señal de parte de Macri hacia el gran empresariado.

Otra promesa era tener un índice de inflación del 25% tras un año de mandato. La inflación hoy es de 44,5%, la cifra más alta de la región después de Venezuela.

Tarifazo, pobreza y despidos

A mitad de año, además, se decretó el aumento de tarifas de servicios públicos de luz y gas, que en algunos casos llegó hasta el 1000%. El argumento era que los precios estaban muy “subsidiados”, pero el Ejecutivo optó por quitárselo a la población y mantener el subsidio a las grandes empresas.

Esto se dio en medio de un contexto de despidos masivos. Se estiman que fueron cerca de 100 mil, solo un tercio de trabajos en el Estado. El 3er trimestre de 2016 el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) sitúa el desempleo en un 8,5%, más de 300 mil que en la medición anterior de 2015. El congreso intentó aprobar una ley de emergencia social para proteger los trabajos. Macri la vetó apenas fue despachada.

Todo esto atentó contra una de las promesas más increíbles de Macri. “Tendremos una Argentina con pobreza cero”, dijo repetidas veces. Pero el cambio de aire en Argentina tiene ganadores y perdedores, según un informe del Centro de Economía Política Argentina y el Instituto de Economía Popular. El coeficiente Gini, que mide la desigualdad en los países, pasó de 0,385 a 0,416.

Esto se sostiene sobre el millón 400 mil nuevos pobres que tiene Argentina, producto de los despidos, tarifazos, etc. La pobreza supera hoy el 32% en el país, mientras que la indigencia subió de un 5% a un 7%. Por su parte, al segundo trimestre de 2016 el 10% de los más ricos del país acumularon ganancias que son 23,2 veces las del 10% más pobre. Se trata de un incremento de 24% respecto al año pasado.

Todo esto, además, habría provocado una caída del salario real de un 6,6%

Susana Malcorra, Mauricio Macri y Marcos Peña / AgenciaUno

Susana Malcorra, Mauricio Macri y Marcos Peña / AgenciaUno

Cae la inversión, el consumo y el PIB

Todo esto apuntó a la caída del consumo, que a su vez también produjo caída en la inversión. Según el INDEC, en el segundo trimestre de 2016 se produjo un desplome de 3,4% del PIB, de un 0,1% del consumo privado, del 2,0% del consumo público, del 1,9% de las exportaciones y de un 4,9% de las inversiones.

La caída de la actividad también impactó en la recaudación fiscal, que en términos reales se desplomó según el Ministerio de Hacienda. A su vez, a octubre de 2016 el gasto público se disparó y generó un déficit de 63 mil millones de pesos, un 61% más que el mes anterior. Si se suman los intereses de la deuda interna, se alcanza un déficit de 77.500 millones, un 336% más que en 2015.

La deuda externa fue otra de las grandes diferencias con el kirchnerismo. Sumados en un conflicto de años con los “fondos buitres”, Macri resolvió conflicto entregándole a los capitales transnacionales todo lo que querían: les pagó 9.300 millones de dólares. ¿Cómo? Abriendo nuevas deudas para pagar la deuda anterior.

Sin embargo, fue el endeudamiento externo lo que equilibró el balance de pagos, aunque es una medida que puede pegar de rebote en un tiempo más, tal como pasó con los “buitres”.

Las estimaciones para el 2017 no mejoran. El proyecto de Ley de Presupuesto 2017 aprobada por el Congreso, estimó que el producto interno bruto caerá en un 1,5%.