La semana pasada, la Superintendencia de Pensiones dio a conocer el detalle de rentabilidad de los distintos fondos de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), entre los que se vio unos resultados llamativos comparados con los del resto del año. Por primera vez, el Fondo E (el más conservador del sistema) cayó en rentabilidad. Y ya lleva dos meses así: en octubre descendió en 2,05% y en noviembre lo hizo en 1,95%.

Por su parte, el fondo más riesgoso, el A, obtuvo una rentabilidad de un 0,35% en noviembre.

La explicación para esta situación anómala fue principalmente el contexto de la economía mundial. El triunfo de Trump, que promete un gasto fiscal y mayor endeudamiento en la economía estadounidense, junto al anuncio del Fondo de Reserva Federal de Estados Unidos de subir la tasa interés (aunque aún no lo hace), habría afectado las inversiones del Fondo E, que en un 88% se invierte en fondos de renta fija, los principales perjudicados por el contexto mundial.

El Fondo A, por su parte, se habría beneficiado con el retorno positivo de las inversiones en renta variable extranjera.

Pero más allá de los argumentos técnicos, la situación sirvió para calificar de “irresponsable” el llamado de No + AFP de cambiarse al Fondo E, que ha perdido en los últimos dos meses pero aún así acumula una ganancia anual de 1,57%. El vocero de la Coordinadora No + AFP salió al paso con una carta pública, en la que aseguró que la cuestión de fondo es que las administradoras “no publican los mecanismos de la inversión, poco sabemos cómo se compone la cartera, no hay transparencia de su portafolio, por lo que es perfectamente posible pensar que las propias AFP, unas más que otras, pueden estar contribuyendo a con sus “inversiones” raras a perjudicar el Fondo E”.

¿Dónde se invierten los fondos?

La economista Claudia Sanhueza, quien fuera miembro de la comisión Bravo, afirma que el tema esconde dos debates distintos. Uno es la discusión técnica respecto a los acontecimientos que provocaron la caída de las inversiones en renta fija e hicieron disminuir la rentabilidad del Fondo E. “Es un hecho aislado, no es lo que pasa en general, por eso la misma regulación del sistema de AFP tiene como norma que los trabajadores que están en sus últimos años solo puedan tener sus recursos en los fondos D o E, que son más seguros, para que no pierdan sus fondos”, dice.

El segundo tema es más grave, según Sanhueza: “otra cuestión es entender que el sistema, aparte de esto de rentabilidad fija y variable, no tiene ninguna regulación de donde nosotros los trabajadores invertimos esos recursos. Esto nos revela que efectivamente los ahorros están en mercados de capitales que son muy inciertos, tanto así que los fondos más seguros están sujetos este tipo de variaciones que tienen que ver con hechos aislados y nuestras pensiones dependen de eso“.

A lo mismo apunta Patricio Guzmán, economista de No + AFP. “Esto prueba el carácter especulativo, el sistema no fue creado para dar buenas pensiones sino ser correa de transmisión de los grandes grupos económicos en el mercado financiero”, dice.

“Este es un casino de inversiones. Los especuladores actúan sobre los mercados y cuando tienen control sobre grandes fondos, puedes atacas a un mercado o causar daños en otro para sacar ganancias, hay fortunas que se han especializado en eso. No es descartable que haya habido una maniobra. Podrían haber sido las AFP, bancos, emisores de bonos que especulan sobre resultado esperado pero todavía no se produce, que es el alza de tasas en Estados Unidos”, agrega.

El cambio al Fondo E

“En el largo plazo, el Fondo A debiera rentar más que el E, pero en cinco años no lo ha hecho”, dice el también economista Nicolás Grau, quien agrega que criticar el llamado masivo a cambiarse al Fondo E es “poco serio y oportunista”.

Sobre el llamado de No + AFP, dice que “era una demostración de fuerza. Si no resulta, las personas vuelven al Fondo A y no cambia nada. Si coincidió con un mal año en el E, es irrelevante en términos de montos. De hecho, un mal año en el Fondo A si es malo, un mal año en el E no lo es tanto”, agrega.

En la misma línea, Patricio Guzmán apunta a que “si ves los últimos cinco años, el Fondo A ha tenido pésimo comportamiento, ha sido mejor el E. Eso desafía toda la sabiduría financiera convencional y tiene que ver con el período recesivo en el mundo, bajo crecimiento, tasas de interés cercanas a cero. El Fondo A puede tener buen comportamiento un mes, pero está teniendo un mal año. Y las mismas AFP nos dicen que nos fijemos en el largo plazo”.

La crítica al sistema de AFP es más profunda que de dónde podemos obtener más plata y lo más importante es que todo esto revela que nuestras pensiones dependen de lo que pase en el mercado de capitales. Ahí se dice que son rentables a largo plazo y que podrían ser mayores , pero eso es el valor esperado, sujeto a un montón de riesgos que hacen que las pensiones sean vulnerables”, plantea Claudia Sanhueza.

La académica de la UDP agrega que “finalmente son las personas, los jubilados, los seres humanos, los que están sujetos a eso. Y se supone que los sistemas de protección social, deberían minimizar la vulnerabilidad de las personas en su etapa inactiva de la vida”.