Comencemos por una cuestión de localización que sirve para ubicarnos en el momento actual. En sus estatutos, el partido se define como “una fuerza política democrática y nacional de carácter popular, libertario e igualitario”. ¿Cuál es la relación que guarda Poder Ciudadano con la tradición de la izquierda chilena?

Poder Ciudadano es un proyecto político para el siglo XXI, nuestro arraigo está en el Chile cotidiano, el que no se ve desde los partidos tradicionales del siglo XX. Somos un proyecto de gente común. Nos reconocemos en el Chile popular, el que sufre las consecuencias diarias del modelo económico instalado por el duopolio. Por cierto, reconocemos las luchas populares y sociales que históricamente muchos militantes de base, que se reconocen de izquierdas, han hecho para generar transformaciones en nuestro país. Pero estamos convencidos que la radicalidad transformadora del siglo XXI está en la transversalidad de su gente. Reconocemos nuestra historia, pero creemos que debemos ser capaces de superar las etiquetas del pasado y construir una mayoría ciudadana, capaz de superar a las elite de la derecha y la Nueva Mayoría, incluso a las elites de izquierdas, para construir un programa lo suficientemente radical y transformador, que devuelva la soberanía a su gente y construya una sociedad de derechos.

Y te digo esto con mucho respeto, pero necesitamos ser mucho más audaces y rebeldes que la izquierda actual, no podemos seguir siendo solo protesta. Lamentablemente no solo la derecha le teme a la gente, hoy es precisamente el tiempo de la gente y no de los partidos. Cuando decimos que el poder debe estar en la ciudadanía, lo decimos porque estamos convencidos que no basta con una democracia participativa, debe ser también radical y comunitaria, que esté anclada en nuestro pueblo, nosotros y nosotras debemos ser los primeros en practicarla y, ahí los partidos tradicionales de la izquierda chilena, lamentablemente no están a la altura.

Estamos en un momento donde la cuestión electoral resulta ser de gran relevancia. Más allá de lo lógico de ello, cuéntanos sobre las demás líneas de trabajo que dan forma a Poder Ciudadano.

En las últimas elecciones municipales sacamos 86 mil votos, 13 concejales y un alcalde. Estamos contentos, pero no satisfechos. Hemos nacido para disputarle el poder a los poderosos y no para ser testimonio. Por lo tanto, tenemos un desafío importante para el 2017. Evidentemente, nuestro desafío es cambiar Chile, pasar de una sociedad del lucro a una sociedad de derechos, de una democracia participativa a una radical y comunitaria y para eso necesitamos construir una nueva mayoría social y política. Nuestro Proyecto es de carácter popular y democrático, por tanto, nuestra construcción se hace desde los espacios locales y territoriales, ese es nuestro desafío.

Bajo esa premisa es que estamos trabajando, en primer lugar, con nuestros concejales, intentando generar desde el municipalismo comunitario una transformación en cada uno de los municipios en donde existe un concejal de Poder Ciudadano. Seguimos trabajando en la construcción de un frente de trabajadores y de estudiantes. La próxima semana en Copiapó tendremos nuestro primer encuentro feminista, por cierto, de carácter popular. En febrero tendremos nuestra escuela de formación ciudadana, donde estaremos formando a dirigentes sociales, deportivos y vecinales, para disputar juntas de vecinos y uniones comunales. Estamos convencidos que se construye desde abajo.

En el último tiempo se ha apreciado un cierto nivel de convergencia entre ustedes y organizaciones como Izquierda Autónoma, el Partido Ecologista Verde e Igualdad. ¿Hay un proyecto de construcción de un espacio común?

Sí. Con los ecologistas estamos trabajando desde las municipales y la relación política y electoral ha sido de mucha afinidad. Con Igualdad e Izquierda Autónoma compartimos la mirada sobre los desafíos de futuro. Pero también estamos en común acuerdo con el Movimiento Indignado y Asamblea Constituyente. Estamos trabajando en fortalecer ese espacio común, buscando la unidad de fuerzas transformadoras que convoquen a la mayoría de las chilenas y chilenos, desde el Chile transversal, respetando las identidades de cada una de las fuerzas.

Nos gustaría que más identidades políticas y sociales puedan ser parte de este espacio, entendiendo que nuestro país es más diverso y heterogéneo de lo que creemos. Una convergencia en donde las necesidades de las regiones sean tan relevantes como lo que ocurre en Santiago, Providencia y Ñuñoa.

¿Cuáles consideras que son los desafíos principales de las fuerzas de cambio en el período que transitamos, en especial en 2017?

Derrotar a la casta política. Debemos ser capaces de construir un programa transformador, una lista parlamentaria ciudadana y tener un candidato presidencial, que se pongan a disposición de una nueva fuerza social y popular, que derrote a los corruptos y saque a la casta política del poder.

Hace poco, en una columna en que reflexionabas sobre el Frente Amplio, planteaste que el “desafío de cambio político que Chile necesita, va más allá del sentido unidad” y que “no nos interesa ser parte de un frente de izquierdas que le haga sentido exclusivamente a un tipo de identidad”. ¿Cómo ves en este momento las posibilidades de una convergencia real en torno al Frente Amplio?

Reafirmamos esa convicción. Como lo decía antes, necesitamos un proyecto para el Chile transversal que hoy existe. No queremos un parlamento homogéneo, queremos que sea una propuesta regionalista, feminista, popular, ecologista, con sentido nacional y plural. Hemos invitados a las fuerzas del frente amplio de izquierdas a que seamos capaces de converger en una fuerza ciudadana.

Esperamos que tengamos la madurez de entender el desafío que tenemos por delante. Si insisten en un frente de izquierdas, estarán dejando a la mayoría de las y los chilenos fuera, si al contrario, levantamos un frente ciudadano, que recoja la demandas que transversalmente las y los chilenos vienen solicitando desde el 2011, estaremos convocando a todas y todos quienes nos sentimos abusados por el modelo neoliberal y sus instituciones de defensas. Necesitamos terminar con las AFP, las isapres y el lucro en la salud y la educación, Tenemos que convocar a una Asamblea Constituyente que redacte la constitución que garantice los derechos sociales. El programa de transformación no es de la izquierda, es de la gente. Esperamos que lo entiendan.

Según la información que consigna el Servel, ustedes están legalizados en las regiones XV, I, III y X. ¿Están trabajando por la legalización en otras regiones?

Si, aparte de las regiones ya legalizadas, estamos en la última etapa en la II y V Región. Y estamos en proceso de recolección de firmas en la Región Metropolitana y Región de O’Higgins. En abril deberíamos tener terminado nuestro proceso 2017.

¿Cuáles son sus expectativas de participación electoral para 2017?

Vamos a entrar al parlamento y tendremos una buena cantidad de consejeros regionales. Estamos trabajando en la plantilla parlamentaria y de COREs. Tenemos algunos nombres que sus territorios ya definieron y otros que están por definirse. El 23 de enero ratificaremos estos nombres en el nuestro Encuentro Nacional, desde ese día neutra lista parlamentaria estará disponible para las primarias legales. Vamos a lograr tener un parlamento ciudadano.

El miércoles 14 de diciembre se han reunido un conjunto de organizaciones que exploran términos de convergencia. Quisiera tener tu impresión sobre la reunión.

La reunión nos parece importante siempre y cuando logremos avanzar en lo que le hemos señalado al resto de las fuerzas. Necesitamos superar los espacios testimoniales propios de la izquierda y avanzar en una fuerza ciudadana que asuma la transversalidad social de las luchas democráticas para ganar y recuperar derechos sociales.

No podemos negar la importancia que tiene para muchos y muchas este primer paso de unidad, pero no sirve de nada si se hace lo mismo de siempre definiendo a puertas cerradas, hemos solicitado que estas reuniones sean transmitidas vía streaming, que la prensa pueda ingresar, porque no tenemos nada que ocultar, todo lo contrario, tenemos la oportunidad que las y los chilenos se sientan parte de este proceso. Estamos convencidos que el debate debe ser abierto.

Si seguimos avanzando en esa línea y acordamos que nuestras candidaturas emanen de los espacios locales y territoriales, entonces, estamos seguros que llegaremos a enero con un acuerdo de convergencia. Hay que entender que el 2017 no le pertenece a los partidos, le pertenece a la gente y, nuestra voluntad de confluencia va de cara a construir un frente que se parezca a la gente, a las y los chilenos.