Con vergüenza, hemos visto aparecer, en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales, referencias al regalo de Asexma al actual ministro de Economía Luis Felipe Céspedes. Pero no es solo por la difusión del regalo que sentimos vergüenza, sino porque esto da cuenta de un modo de ser de nuestra sociedad que no se ha hecho cargo del problema del machismo. Fantuzzi ha declarado en radio Cooperativa: “Si he ofendido a alguien, pido disculpas. Esto lo hace siempre un comité, no son solamente ideas mías, donde participan también mujeres”, insistiendo en que: “Si realmente he cometido errores, lo único que queda es ‘perdón, perdón, perdón’, pero en algunas oportunidades regalamos un indio pícaro y tampoco puede uno llevarlo a extremos”.

Nos parece que los dichos citados solo empeoran lo aberrante del detalle, porque considerar que poner alarma en un regalo entregado en una actividad de carácter público que atenta contra la dignidad de la mujer es una actitud “extremista” implica no ver el problema ante el que nos enfrentamos como sociedad.

Es alarmante que el trato a la mujer que simboliza el regalo de la Asexma parezca amparado por nuestras autoridades y compartido hasta por candidatos a la presidencia que aparecen riendo ante esta supuesta humorada. En una cultura en donde los feminicidios son habituales, en la que se entiende que piropear y hacer relucir los atributos físicos de las mujeres es normal y es solo de mañosas que las mujeres se quejan, en donde una humorada en la cual la imagen femenina es utilizada una vez más como objeto pasivo con altas connotaciones sexuales, no hace más que perpetuar y naturalizar el trato humillante al que somos sometidas las mujeres.

Hoy en día las instituciones de educación superior, como la casa universitaria de la que somos parte las abajo firmantes, nos encontramos en una campaña contra el machismo, el sexismo y cualquier situación que implique denostar a la mujer tanto en el aula como en el trato cotidiano en la comunidad universitaria. Se ha hecho un arduo trabajo en protocolos, procedimiento de denuncia de acoso y capacitación de fiscales que investigan estos hechos. Dejar pasar situaciones como la ocurrida equivale a aceptar los tratos sexistas en cualquier institución. Es por eso que las y los abajo firmantes no nos contentamos con las disculpas ni de Fantuzzi ni del ministro Céspedes.


Profesoras de la Facultad de Derecho, Universidad de Chile