Con las fiestas de fin de año, vienen los balances e hitos en todas sus dimensiones de lo que se instaló en la agenda pública nacional. Los tecnócratas esperarán el año nuevo en paz y armonía si sus indicadores son menos malos que en diciembre del año pasado, si no lograron subir las cifras, también. En otras mesas centenares de familias permanecerán en un silencio doloroso y desgarrador, en circunstancias que muchas ausencias pudieron evitarse.

Hasta el 7 de noviembre del presente, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género registró 30 femicidios y 105 casos frustrados de asesinatos. En diciembre del 2015 se reportaron 15 crímenes menos contra mujeres en territorio nacional. Datos nada alentadores, pues que exista tan solo un caso es sumamente grave y además doloroso para una familia completa.

Hegemonía patriarcal

La diputada Camila Vallejos intervino en la discusión del proyecto que sanciona la publicidad sexista, allí entregó luces de lo que realmente está en disputa. Puso el foco en el discurso hegemónico indicando que este, no es sólo aquello que constituye una práctica en las relaciones humanas, sino que [el problema] es el discurso mismo. Lo que desde chico se nos transmite en los colegios, en las universidades (…) y la publicidad contribuye a reforzar ese discurso hegemónico donde la mujer juega un rol y el hombre otro rol. Maquiavelo, un pragmático de la ciencia política -espinoso de recordar en un escrito que reivindique los derechos de las mujeres-, advierte que el poder es una relación social y un conjunto de instrumentos de producción de hegemonía ideológica de un grupo contra otro. El florentino consagra por otros cinco siglos una relación dispar entre hombres y mujeres bajo su idea de sometimiento de lo vir (masculino) por sobre la diosa fortuna (femenino).

La transformación del poder institucional sólo es posible si va acompañada por una lucha en el campo simbólico-cultural, por ello cada una de las acciones que realizan organizaciones que defienden los derechos de las mujeres y de género son valiosas, desde las luchas en el uso y significado de las palabras hasta mociones en el congreso, pasando por marchas, cortes de tránsito y encadenamientos en edificios públicos. Los que conservan espacios de poder, no cederán centímetro alguno de manera voluntaria.

Enfermedad social

Son vergonzosos todos los ensañamientos contra las mujeres ocurridas éste año y los anteriores, pues no son sólo un problema particular, familiar o de la mujer; representan un grave problema país. En territorio nacional se están asesinando mujeres sólo por el hecho de serlo. Las declaraciones institucionales no bastan, urge que se inviertan más recursos en; prevenir la violencia de género, facilitar canales de denuncia segura en las relaciones desde el pololeo y proteger a las mujeres que rompen el miedo para hacerlo, educar con equidad de género en todos los niveles y fortalecer las redes de protección social pues en sectores vulnerables la dependencia económica del proveedor/agresor es altísima.

La violencia contra la mujer en particular y contra el otro en general se manifiesta en una infinidad de actos cotidianos que por desgracia están profundamente arraigados en nuestro país. Un primer paso para erradicar esta indignante realidad es quitarnos el velo de los ojos y resquebrajar el vidrio de la normalización hegemónica impuesta en el terreno cultural.


Politólogo U. de Los Lagos, miembro de la Mesa Ciudadana de El Quisco y de la Comisión de DDHH de Revolución Democrática