Nueve años se cumplieron ayer del asesinato de Matías Catrileo a manos del cabo de Carabineros Walter Ramírez, quien le disparara por la espalda.

En un nuevo aniversario del hecho, la madre de Catrileo, Mónica Quezada, dio una entrevista a El Ciudadano, en la que repasó la situación actual del pueblo mapuche y casos como el de la machi Francisca Linconao y del joven Brandon Hernández Huentecol, baleado por un Carabinero por la espalda con más 160 perdigones de acero.

“En el caso actual de todos los perseguidos políticos mapuche están todos presos, incluida la machi Linconao con un estado de salud deplorable, contra todos los principios de humanidad y, sin embargo, cuando el sargento segundo llena de perdigones a este muchacho mapuche (Brandon Hernández Huentecol) queda imputado, pero espera juicio en libertad”, afirmó Quezada.

Un sistema judicial para unos y otro para los mapuche lo grafica con el caso de su hijo: “El paco que mató a Matías nunca hizo un día de cárcel. Independiente de que jurídicamente se le haya condenado; se le condenó, pero a 40 firmas”.

Sobre el rol de la presidenta Bachelet ante estos casos, Quezada la calificó de ser “bien poco humana. Le pregunto yo qué pasaría si a un hijo de ella lo asesinaran, en cualquier circunstancia, como ser humano”. Además, criticó el tratamiento que le dio el gobierno y la prensa a Matías cuando fue asesinado, calificándolo de terrorista, pese a que después se demostró que el Estado era el responsable de su muerte y se le condenó por lo mismo.

“Como dijo Matías en una entrevista alguna vez: un preso político está ahí porque el Estado quiere que esté ahí, porque le conviene, porque el Estado está supeditado a los grandes grupos económicos y acá en la región ellos mandan, como en todas partes, pero acá es muy fuerte el tema de las multigremiales y esas cosas, que son los que en este minuto están dando la pauta”, agregó Mónica Quezada.