Ya sabemos lo que van a decir: que faltan nombres. Que por qué no está esta leyenda de la música chilena y en cambio está esta otra banda que no cacha nadie. O que cuál fue el criterio para elegir a este por sobre este otro. La verdad es que antes que todo nos sinceramos: esta es una lista totalmente arbitraria y que representa los gustos de algunos de los miembros de la sala de redacción de este medio.

Aunque es arbitraria, no por ello es al lote. Nos tomamos el trabajo de escuchar un gran número de discos publicados en Chile durante el 2016 (un año que, desde el punto de vista político y social, nos hicieron desear que el país se acabara). Y lo que rescatamos aquí son algunos de los trabajos que consideramos amalgaman y muestran originalidad, personalidad y calidad. Lo significativo es que los 10 discos son de proyectos musicales nacidos al alero del siglo XXI, dando cuenta de que la música nacional, en sus más diversos géneros, pasa por quizás el mejor momento de su historia.

Del indie pop al rock progresivo, de la nueva cumbia chilena al rap urbano. Esta es la selección de 10 discos chilenos del 2016 en El Desconcierto:

1. Alex Anwandter – Amiga

El mismo Alex lo dijo en entrevista con El Desconcierto: “Gran parte del esfuerzo de ‘Amiga’ fue justamente despejar dudas sobre cuál era mi posición respecto a lo que sea”. Con ese objetivo en mente, el ex Teleradio Donoso logró algo incluso mejor: despacharse el que para muchos -incluida la edición estadounidense de la Rolling Stone– es por lejos el mejor disco chileno del 2016.

Si en el anterior ‘Rebeldes’ (2011) Alex Anwandter se consolidó como creador de suites pop de categoría iberoamericana, en ‘Amiga’ fue capaz de dotar a esas mismas de contenido social. El músico ratificó que a su natural talento para hacer bailar y emocionar con melodías amigables, puede sumarle el ser capaz de pararse desde un marcado discurso político: feminista y de izquierda. En esto, el gran mérito de Anwandter fue hacerlo no desde el panfleto, sino desde la empatía, la misma que una podría tener con una amiga.

Pero más allá del discurso, el disco resalta por sus canciones. ‘Cordillera’ y ‘Mujer’ contienen sendos mensajes políticos, pero antes que todo son piezas electropop de calidad mundial. ‘Manifiesto’ y ‘Caminando a la Fábrica’ suenan acústicas y con influencias de Víctor Jara. Otras como ‘Intentarlo Todo de Nuevo’ o ‘Te Enamoraste’ son lindas canciones de amor y desamor. Mención aparte merece el hit single ‘Siempre es Viernes en mi Corazón’, a estas alturas un neoclásico de la música chilena. Tremendo, Alex. 10 de 10.

2. Diego Lorenzini – Pino

Diego Lorenzini no sólo es el divertido trovador responsable de uno de los álbumes más destacados del 2016. También es ilustrador, escritor y vocalista de la banda de rock Tus Amigos Nuevos. Ese multifacetismo explica un poco el talento narrativo que despliega ‘Pino’.

El lenguaje coloquial, mundano y simple con que le canta al sexo amateur, a no saber tocar violín o a cagarse de miedo juntos recuerda al Kevin Johansen del “Sur o No Sur” o del “City Zen”, donde la trova no sólo puede ser emotiva, sino también chistosa y ocurrente.

Las canciones de “Pino” dan ganas de aprendérselas en guitarra, porque frases como “Talca no era una fiesta”, “qué rico así de porno” o “en unos 90 años más a las viejitas de 90 les encantará” contienen una chispeza y una creatividad que lo único que hacen es demostrar que Lorenzini es el gran trovador retrofuturista de la música nacional.

3. Asamblea Internacional del Fuego – Dialéctica Negativa

Luego de una década sin editar un nuevo disco, una gira por Europa y una separación, Asamblea Internacional del Fuego lanzó su nuevo trabajo. Con un título inspirado en la obra del filósofo Theodor Adorno, “Dialéctica Negativa” es un disco cruzado por la idea de la memoria histórica en Chile desde el sonido hardcore punk de AIDF.

El álbum sucesor de “Lo que Hablaron las Ánimas en el Camino” (2005), para la banda “fue un refugio, el lenguaje, la memoria y la calma”. En ese sentido, la lírica con la que Asamblea definió su sello en trabajos anteriores sigue intacta. Momentos como las canciones ‘Río Mataquito’ y ‘Cúbito/Radio’ muestran la madurez y condensación de la energía de esta emblemática agrupación.

La referencia a la obra de Roberto Bolaño en ‘La Muerte de Ulises Lima’ o el homenaje a las víctimas de la dictadura en ‘Neltume, la Voluntad’ dan cuenta que, aún cuando sus integrantes rondan los 40 años, la brutal catarsis que expresa la voz de Emilio Fabar sigue siendo un grito imperioso y necesario.

4. Liricistas – Bon Voyage

“Yo también fui empaque / rapié a micro abierto / llegaba a las tocatas cuando estaban partiendo / esas cosas no se olvidan aunque hoy cierre el evento”. Este fragmento, parte de ‘One Love’, es representativo del espíritu que Liricistas manifesta en su obra: poesía urbana, vivencial y autobiográfica.

Al contrario de exponentes como Portavoz o Subverso, lo de Liricistas es menos político y mucho más reflexivo. Y aunque no reivindican las luchas sociales en sus letras, de todas formas Benja y Piter retratan la cotidianeidad y el esfuerzo de las clases bajas chilenas, sobre todo las de su Maipú natal.

El “buen viaje” de Liricistas va acompañado de bases R&B y soul como las del rap de los ’90. Ahí está el talento de DJ Sta, que hacen que el trabajo de los MCs brille aún más y que este trío de Santiago poniente siga escribiendo con letras de oro su carrera como uno de los números de hip hop más populares del país.

5. El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco – Run Run

Un juguete, un animé y una de las canciones más tristes de Violeta Parra son los elementos que inspiraron el nombre del disco debut de El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, una banda que antes de lanzar el álbum ya llenaba tocatas y generaba euforia cada vez que sonaban los acordes de ‘Tiempos Bajo el Sol’, una canción que, si hay que ponerle etiquetas, puede ser catalogaba como hit o himno adolescente.

Sentarse a escuchar “Run Run” es una experiencia atrapante, pasando desde la intensidad y los gritos heredados de sentirte joven y emo con canciones como ‘Jardines’ o ‘El Viento’ (un himno a la desidia, a las ganas de no hacer nada) hasta ‘Caroline’, una instrumental que invita a viajar y a respirar tranquilo.

Las tocatas de ECSDLQHP -la banda de nombre más largo que tendrás en tu computador- y su disco debut, son de las mejores cosas que dejó este 2016, con una energía que a veces arranca con destellos o como propulsada a chorro. Si no los conocen, pónganle playa al disco y no les pierdan la pista, porque tanto en estudio como en vivo son indispensables.

6. Weichafe – Mundo Hostil

Después de un largo receso como banda, donde el líder y voz del trío Ángelo Pierattini incursionó en otros ritmos, Weichafe volvió con todo. Primero, con un Caupolicán repleto en diciembre de 2015 y a mediados de este año con el lanzamiento de su quinto disco de estudio.

“Mundo Hostil” dejó a todos sus fans boquiabiertos. Con un relato y sonido más potente que nunca, Weichafe está hoy en su mejor momento y su próxima radicación en México parece ser prueba de eso. Una banda más madura, con un Pierattini más experimentado en la composición y un Mauricio Da Venezia que se roba el show con su potente ejecución en el bajo.

De la entrada demoledora con la guitarra invitada de Ricardo Mollo de Divididos, pasando por los cantos guturales de Da Venezia en ‘No Tienes Poder’, las grandes verdades vociforeadas al aire por Walter Contreras en ‘Me estái hueveando’ -un tema que perfectamente resume el 2016 en Chile-, ese transitar de tranquilidad a intensidad por ‘No Dispares’ y ‘Bella Herida’, y cerrando con la épica ‘Fe Maldita’. Discazo de principio a fin.

7. Ases Falsos – El Hombre Puede

En medio de polémicas declaraciones de su vocalista Cristóbal Briceño respecto al feminismo y a la lucha de género, Ases Falsos lanzó su tercer larga duración con un título que no hizo otra cosa que echarle bencina al fuego que había estallado en las redes sociales, dándole a su lanzamiento un morbo que escapaba de lo netamente musical.

“El Hombre Puede” es una declaración de principios discursivos, pero sobre todo estéticos. Briceño dejó el cargo de director musical de la banda y se lo entregó al guitarrista Martín del Real, quien hizo las veces de productor y llevó el sonido del quinteto hasta nuevos horizontes. En las 10 canciones que componen el álbum hay reminiscencias a The Smiths, Pixies, Pavement, Nirvana y Green Day, creando una paradoja que sólo se entiende al escuchar el disco: mientras más adolescentes son las influencias, más maduro es el sonido.

Aunque no hay baterías de hits como en sus anteriores ‘Juventud Americana’ (2012) y ‘Conducción’ (2014), sí hay canciones que son clásicos automáticos de la banda: el soul smitheano de ‘Mucho Más Mío’, el punk pop adolescente de ‘Chakras’ o el zeppeliano reggae de ‘Subyugado’. Un trabajo redondo y conciso, que por méritos propios logra imponer a la obra por sobre el artista.

8. Moral Distraída – Hacerlo de Día

Aunque hicieron noticia en la prensa farandulera por el romance de su vocalista Abel Zicavo con la diputada Camila Vallejo, la Moral Distraída fue uno de los grupos que más creció en audiencia en el 2016, consolidándose como una de las favoritas para la juventud pachanguera universitaria.

El lanzamiento del EP “Hacerlo de Día” ayudó mucho en eso. Con tan sólo 4 canciones, la agrupación hace madurar su sonido que mezcla cumbia, reggaetón, hip hop y ritmos latinos varios. En este breve trabajo, esta un resumen de todas las aristas de la propuesta del combo latino. El track inicial, homónimo, tiene referencias a canciones de Disney y un parafraseo a ‘Política, Amor y Revolución’ de Villa Cariño.

El tumbao de ‘Sencillo’ parafrasea, en cambio, dos de los versos más famosos de Víctor Jara y Violeta Parra. ‘Recreo’, el bonito pagode brasileño que retrata un amor escolar, era un tema inédito de la banda que era furor en YouTube y muros de Facebook, registrándolo ahora en este disco. Por último, ‘Qué Pasará’, otra buena canción, es un funk a medio camino entre Los Tetas y Calle 13, donde hay un hipertexto con ‘Dos Corazones’ de Tiro de Gracia. Con sólo 21 minutos de música, la Moral se gana un espacio en lo mejor del año.

9. Kuervos del Sur – El Vuelo del Pillán

Hace tiempo que un disco de rock en Chile no alcanzaba un nivel tan alto como el que alcanza esta banda oriunda de Curicó en este trabajo. Herederos de la escuela de Los Jaivas, Kuervos del Sur recoge la tradición folclórica del sur y la mezcla con lo mejor del rock progresivo mundial.

En “El Vuelo del Pillán” hay charangos a lo Inti Illimani y zampoñas a lo Quilapayún, pero también teclados a lo Dream Theater, baterías a lo Porcupine Tree y guitarras a lo Tool. Si a eso se le suma la potente voz de Jaime Sepúlveda, el resultado es un sonido auténtico que deslumbra y emociona.

Tracks como ‘Todavía’ o ‘Cenizas’ hacen pensar que esta banda tiene todo para tomar la posta de la banda del Gato Alquinta en el siglo XXI. Si no que lo diga el superlativo cover que grabaron de ‘Aguila Sideral’, el clásico del “Alturas del Machu Picchu” que acá suena fresco y actualizado. Un obligado no sólo de este año, sino que de esta década.

10. Pedropiedra – Ocho

‘Todos los Días’, la canción que abre este “Ocho”, dicta la pauta: rock latino ochentero. Producido por su guitarrista Felipe Castro y con sólo media hora de duración, Pedro Subercaseaux -su verdadero nombre- logra su trabajo más acabado y donde los puntos bajos se reducen al mínimo.

Coros pegajosos, sintetizadores atmosféricos bien trabajados, guitarras funkies y letras entretenidas hacen que las ocho canciones que componen esta obra sean potenciales sencillos, logrando algo que pocos álbumes pueden hacer: no aburrir al auditor.

En cuanto a los temas, hay momentos altísimos: ‘Lluvia Sobre el Mar’, un sofisticado pop, suena a Damon Albarn en Gorillaz. ‘Matando el Tiempo’ es un cierre que deja con un agradable sabor de boca. ‘La Balada de J. González’, el desconcertante homenaje a su amigo Jorge, es una canción que al final te la gana por la pura osadía de hacer un tema así (su grito “compositooor” ya es marca registrada).