Ayer se ratificó la liberación del puertorriqueño Oscar López Rivera, quien lleva 36 años preso en Estados Unidos. El indulto fue concedido por Barack Obama a dos días de dejar la presidencia del gigante del norte a manos de Donald Trump.

Veterano de la Guerra de Vietnam y militante por la liberación de Puerto Rico, en 1976 se integró a la lucha clandestina de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, que pujaban por la independencia de la isla, que hasta el día de hoy mantiene un estatus de “Estado anexo” a EE.UU.

En 1981 fue capturado por el FBI, acusado de “conspiración“. Entonces fue que López Rivera se reconoció como un “prisionero de guerra”, basándose en el protocolo de la convención de Ginebra de 1949, que reconoce dicha condición para personas detenidas en contexto de luchas contra la ocupación colonial. EE.UU. hizo caso omiso a la situación y lo condenó a 55 años de prisión, 12 de los cuales los ha pasado en aislamiento total.

Clarissa López, hija del líder independentista, había declarado que su padre “no es un terrorista ni un criminal, ni está acusado de causar daño a nadie. La acusación mayor que cae sobre él es de conspiración sediciosa, un delito para el que no se necesita prueba circunstancial para ser encarcelado”.

La libertad del líder nacionalista se había convertido ya en una causa país. La semana pasada, 200 manifestantes llegaron hasta las afueras de la Casa Blanco presentando más de 100 mil firmas que pedían la liberación de López Rivera.

“Gracias, presidente Obama; gracias de parte de millones de puertorriqueños en la isla y en todo el mundo”, dijo en un comunicado el congresista de Illinois de origen puertorriqueño Luis Gutiérrez.

Contra la colonización

El 18 de junio de 2012, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó una resolución en la que pedía que se reconozca el derecho a la independencia y autodeterminación de Puerto Rico, junto a la liberación de los independentistas prisioneros en Estados Unidos, país que no respondió al pedido.

Con el indulto entregado por Obama, López Rivera verá la libertad en mayo de este año, fecha en que saldrá de la prisión de Terra Haute, en Indiana. A los 76 años de edad, Oscar López Rivera era el preso político más antiguo del mundo.