La propuesta de la CPC sobre las pensiones los devela como una verdadera mafia empresarial, con una codicia sin límites. Aumenta su desprestigio, ratifica su carácter abusivo y es demostrativa de su indolente audacia. Proponen aumentar en un 60% los fondos de las AFP, dinero que se les roba a todos los chilenos, para solventar a las grandes empresas y proveerles cuantiosas ganancias financieras. Quieren arroparse ante los malos años económicos que se avecinan, bajando sustantivamente los ingresos de las familias chilenas. De cada 100 pesos de sueldo se obligará a quienes viven de su sueldo, a entregar 16 pesos a los capitalistas usureros.

El sistema AFP jamás ha tenido el propósito de generar buenas pensiones, esta propuesta de la élite empresarial lo ratifica. Su objetivo, en los 80’, fue el apropiarse del 10% del sueldo de quienes trabajan para generar recursos para el rescate empresarial ante una economía nacional en crisis. Las consecuencias no fueron casuales, sus creadores sabían que las pensiones serían miserables, en promedio menores al sueldo mínimo, y no les importaba, pensaron que la dictadura sería eterna.

Ahora, en una democracia que tienen cautiva, mediante la compra de la élite política, exigen que la expropiación suba en un 60%, que se prohíba jubilar a las mujeres al cumplir 60 años, que se obligue a los independientes a entregar su sueldo y que, además, quede dinero para las AFP después de la muerte del jubilado, aumentando artificialmente la esperanza de vida. Exigen también que a los más ricos –que hoy imponen menos del 2% de sus ingresos- el fisco les regale más plata a su cuenta de ahorro personal en el APV. De paso, la escandalosa comisión que cobran del 15% que cada cotizante está obligado por ley a pagar a la AFP, aumentará en un 60%. En ningún país del mundo, en ningún negocio del mundo, se obliga a pagar un 15% de sus ahorros por gestionárselo. Es un robo en despoblado además de colusión de las AFPs, que merece cárcel. Rebajar los sueldos hoy y prometer ¡otra vez! que ahora sí, las pensiones en 20 años más serán mejores. Fue mentira ayer y es mentira hoy, demagogia que sólo a algún publicista rasca se le podría ocurrir. Seguir abusando de los trabajadores y las clases medias y favorecer a los más adinerados, esas son las consecuencias prácticas de la propuesta de la CPC.

El sistema de las AFP es uno de los últimos vestigios de la dictadura de Pinochet, que sólo la cobardía y entreguismo de la élite política le ha permitido sobrevivir. Este año 2017 vienen elecciones de parlamentarios y de Presidente. Ni un peso más a las AFP así como ni un voto más a quienes sigan apoyándolas, además de convertir las calles en un vendaval humano contra quienes intenten seguir robando y violentando al pueblo. Chilenos y chilenas se merecen, de una vez por todas, un sistema de pensiones decente para una vejez digna.