Tom Parson se llama el estadounidense que desde hace 25 años pilotea aviones Boeing 747. Por estos días, Parson se encuentra en nuestro país, como uno de los encargados de volar el SuperTanker, la nave anti-incendios más grande del mundo.

En entrevista con El Mercurio, el piloto aseguró que el escenario es complejo: “La situación es muy mala, hay mucho fuego y malas condiciones (…) Obviamente necesitamos más aviones”. Además, sugirió que nuestro país debería utilizar una flota de aeronaves de distintos tamaños para las emergencias.

Para Parson, la propagación del fuego en suelo chileno es más rápida que en otros siniestros que ha tocado enfrentar. “Estuvimos en Israel y en algún minuto ellos tuvieron 1.600 incendios ardiendo (…) En EE.UU. hemos trabajado en temporadas de incendios muy dañinas, pero esta es realmente mala. No vemos esto muy seguido”, aseguró el operador de la nave.

Por su parte, Marcos Valdez, piloto proveniente de Texas, y otro de los miembros de la tripulación de la aeronave, cuenta que uno de los mayores escollos ha sido la escasa visibilidad con la que cuentan. “El desafío era la geografía y ahora lo es el clima”, afirma. Esto, porque las descargas del agua no pueden realizarse mirando el radar, sino que con el terreno a la vista, según cuenta. Para esto, los pilotos se orientan gracias a la ayuda de un avión CASA de la FACh que va guiando al SuperTanker. “La visibilidad es baja y hay mucho humo; cuando hay demasiado no es seguro para ninguna nave”, comenta Valdez.

De las seis descargas que la aeronave debía realizar al día, sólo tres pudieron llevarse a cabo durante la jornada de ayer jueves, debido a las condiciones adversas de la catástrofe. Este viernes, el avión comenzó sus operaciones desde las 08:30 de la mañana.