La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó este miércoles su “profunda preocupación” con las órdenes ejecutivas sobre “mejoras a la seguridad fronteriza e inmigración en Estados Unidos” y “fortalecimiento de la Seguridad Pública” anunciadas por el gobierno de Estados Unidos

La Comisión “urge” al ejecutivo de Donal Trump “dejar sin efecto” las nuevas órdenes que “agravan la crisis humanitaria que afecta a todas las personas migrantes, refugiados y solicitantes de asilo”. Junto con eso, “insta a los Estados Unidos a garantizar que cualquier medida oficial en materia de migración y refugio se encuentre acorde con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y del derecho internacional de los refugiados”.

El organismo asegura que “representan una política dirigida a estigmatizar y criminalizar a los migrantes o a cualquier persona percibida como migrante”. Junto con eso, advierte la construcción de partes adicionales de un muro fronterizo y el aumento de la militarización de la frontera “pondrán en mayor riesgo las vidas de migrantes y refugiados” y apela a la experiencia histórica, que “demuestra que los migrantes se verán forzados a buscar rutas más peligrosas para ingresar a los Estados Unidos [… ] y que empujará a las personas a recurrir a traficantes de migrantes, poniendo en grave peligro su vida e integridad personal”.

“Las medidas previstas en estas órdenes ejecutivas conllevan un alto grado de discriminación de las comunidades migrantes y grupos minoritarios, en particular las personas latinas y musulmanas o quienes sean percibidas como tales. La implementación de estas órdenes ejecutivas pone a migrantes y refugiados en grave riesgo de violación de sus derechos a la no discriminación, la libertad personal, el debido proceso, la protección judicial, la protección especial de las familias y los niños, el derecho a solicitar y recibir asilo, el principio de no devolución, la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes, la libertad de circulación, entre otros”, afirma el texto.

La CIDH recuerda que las normas y estándares en materia de derechos humanos prohíben la discriminación basada en el origen nacional o en la religión y que los estados tienen la obligación de resguardar a las “personas migrantes que tengan necesidades especiales de protección”.

“La Comisión recuerda a los Estados Unidos que la detención migratoria debe ser una medida excepcional, de último recurso y siempre por el menor tiempo posible”, agrega.