Cuando se habla de mutilación genital femenina (MGF) se acostumbra a ubicar esta práctica dentro del continente africano. Si bien es cierto que en África es donde la costumbre y la tradición defienden la extirpación del clítoris a una mujer, desde 2011, el mapa pintado de la mutilación genital femenina se extendió por América LatinaColombia apareció teñido de color al conocerse que algunas comunidades del pueblo embera alteran o lesionan los órganos genitales de las niñas recién nacidas.

Los registros etnográficos de la MGF en el país fechan de los años 70. Aunque la práctica se silenció hasta los 90, fue en 2005 que la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría recibieron denuncias por parte de funcionarias de salud de la región embera.

Según explica el medio Vice News, en 2007, el asunto traspasó a la agenda mediática por la llegada a un hospital urbano de tres recién nacidas con una infección severa debido a la amputación del clítoris. En 2009 el gobierno colombiano se planteó la necesidad de discutir sobre la MGF en un debate polémico por el choque entre la cultura y costumbres indígenas con la defensa de los derechos y la salud de las mujeres.

Las propias mujeres emberas se habían cuestionado ya la ablación, pero ellas mismas se sintieron atacadas cuando a partir de 2007 algunos medios llegaron a criminalizarlas.

200 millones de mujeres sin clítoris

Este lunes, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la MGF, Naciones Unidas llamó a poner fin a esta práctica y reconoció la complejidad del desafío, a partir de las diversas normas y valores existentes en los países y  comunidades donde se realiza.

Según los últimos cálculos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), 200 millones de mujeres de más de 30 países viven hoy con genitales mutilados. La mitad viven en Indonesia, Egipto y Etiopía. El otro centenar se reparten en 26 países de África y Oriente Medio.

Organizaciones de derechos humanos desmienten que la ablación esté sustentada en alguna religión. El Corán y la Sunna, libros sagrados para el islam, no dictan esta práctica, que sólo se lleva a cabo en la mitad de las comunidades musulmanas y  algunos países de tradición más islámica. Por ejemplo, en Arabia Saudita, Irak, Libia y Marruecos no se aplica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la mutilación es el método más extremo para controlar la sexualidad de la mujer porque no sólo elimina el órgano de placer sino que, depende del corte, puede amenazar la vida de las mujeres y tener impactos severos en su salud sexual y reproductiva.