Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la misteriosa muerte de Juan Pablo Jiménez, dirigente sindical de Azeta. A cuatro años de la fatídica fecha del 21 de febrero de 2013, las dudas y sentimiento de impotencia e injusticia continúa rondando en el entorno del sindicalista.

La abogada de la familia, Margarita Peña, dio una entrevista con Radio Universidad de Chile, donde denunció que un “manto de oscuridad” e incongruencias en la investigación del Ministerio Público, que en un principio estimó que una “bala loca” le quitó la vida a Jiménez, cuestión que sería descartada por la Fiscalía.

“Hay cuestiones muy oscuras”, dijo Peña, en referencia a testigos sin nombre que apuntaban a un menor de edad como responsable. Como defensa, solicitaron nuevos antecedentes, pero “en sentido estricto no ha pasado nada, absolutamente nada, porque las diligencias que nosotros hemos pedido, la Fiscalía las considera muy débiles, o sea, que no tenemos pruebas contundentes. Nosotros hemos aportado con domicilios, con nombres de una persona determinada, con un elemento físico material, un papel en donde aparece el nombre de la persona que supuestamente habría disparado”.

Trataron de acallar este caso mediante una versión que se ha transformado en una verdad judicial, pero no en una verdad material, en una versión que atribuye esto a una simple desgracia y no a un crimen claramente intencionado”, agregó Peña.

La abogada también explicó que las luchas de Juan Pablo Jiménez, como el subcontrato, sigue presente en el país.

Ayer, además, se realizó un marcha en conmemoración al dirigente.

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/ Agencia Uno

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