Durante las últimas semanas han aparecido informes que dan cuenta de la existencia de una especie de purga de homosexuales en la república del Cáucaso, parte de la Federación Rusa.

Aunque el gobierno checheno negó los reportes, calificándolos de mentiras, diversas fuentes han asegurado la existencia de centros y prisiones secretas. Entre ellas, la periodista Elena Milashina, quien recalcó que “conocemos de cuatro prisiones secretas. Dos se encuentran en Grozny, la capital chechena, y hay una en Argún -que fue la primera que identificamos- donde tenían detenidas a personas LGBT, donde las golpeaban, torturaban y asesinaban”.

La reportera afirmó que hay una campaña en curso, donde un centenar de hombres gays han sido arrestados por las autoridades. Por estos días, no se sabe si están escondidos, muertos o presos, consigna BBC.

Un nombre denominado Adam -con el objeto de resguardar su identidad- aseguró haber sido abordado por seis hombres, que lo metieron en una furgoneta y lo llevaron a un centro de detención, donde había cerca de una treintena de gays prisioneros.

“Diferentes personas entraban y tomaban turnos golpeándonos. Algunas veces traían a otros reclusos a quienes les decían que éramos gay y les ordenaban que nos dieran una paliza“, señaló Adam a The Guardian.

Tras varios días, los hombres fueron liberados con un mensaje previo a sus familias: “Su hijo es un maricón. Hagan lo que tienen que hacer con él“.

Por su parte, el gobierno checheno no solo reprime toda actividad gay, sino que además fomenta la violencia para purgar la supuesta “vergüenza” de las familias.

De hecho, la respuesta de la autoridad, a través de un comunicado oficial, enfatizó que “si tales personas existiesen en Chechenia, la ley no tendría que preocuparse por ellas ya que sus parientes lo habrían enviado a un lugar de donde nunca regresarían”.

Desde 2013, el gobierno de Putin mantiene una ley contra la “propaganda gay” que restringe las expresiones públicas de la comunidad.