A Zuliana Araya (53) ya no le gritan cosas en los colegios. Durante 30 años pensó que el ambiente del comercio sexual era el único que la aceptaba como trans. En sus palabras, “un mundo de nosotras”. Pero hoy es capaz de quedarse un buen rato mirando a niños y niñas de la diversidad sexual en los colegios de Valparaíso, quienes le preguntan sobre su experiencia de vida.

-Me hubiese gustado vivir en su época -les dice.

La calle le dio el nombre Zulianita durante su adolescencia, en referencia a la telenovela venezolana de los ’70 protagonizada por Lupita Ferrer y cuya protagonista tenía una dura vida de llanto.

Incluso más dura fue su propia experiencia. Vivió la incomodidad de tener que fingir ser un hombre en el colegio hasta octavo básico, deambuló de hogar a hogar de menores sometiéndose por un pan a los abusos de los mismos inspectores, vivió las brutales detenciones de Carabineros cuando ejercía el comercio sexual. Siempre respondiendo al nombre de Enrique.

Hoy, con el nuevo nombre de Zuliana y habiendo hecho historia en 2012 al ser la primera autoridad transgénero electa en el país -como concejala de Valparaíso, reelecta en 2016-, nadie le viene a dar lecciones sobre qué es lo que significa ser discriminada.

Zuliana y su cambio de nombre. Foto de Agencia UNO

Es por esto que a Araya le han llamado tanto la atención las reacciones que ha generado la Circular 0768 de la Superintencia de Educación sobre los derechos de las niñas y niños trans en el ámbito escolar. El documento consta básicamente de definiciones de conceptos, de derechos, establece un procedimiento a través de los padres para el reconocimiento de la identidad de género y medidas de apoyo para los niños y niñas trans -como el derecho a ocupar uniforme según su identidad y el que se le contemple algún espacio sanitario-.

Elementos básicos que fueron repudiados por una serie de actores:

“Se impone por la vía administrativa a todos los colegios de Chile una serie de prácticas que ni siquiera están aprobadas por la ley”, dijo el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, a El Mercurio.

“Si el proyecto educativo de cada colegio tiene que adaptarse hasta esta exposición interpretativa o si las comunidades educativas van a poder oponerse, eso, por un lado u otro, va a significar algún tipo de decisión de tribunales que no es fácil, porque aquí hay un tema de ponderación de dos garantías constitucionales que en este caso van a estar opuestas”, dijo a Cooperativa el abogado de la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE), Rodrigo Díaz.

“Muchos colegios están preocupados por el impacto de esta medida de inclusión. Nos parece preocupante que la izquierda no solo quiera pasar una retroexcavadora ideológica, sino que ahora quiera pasar una retroexcavadora valórica”, dijo en una carta al director de El Mercurio el senador UDI Iván Moreira.

En conversación con El Desconcierto, la concejala trans Zuliana Araya analizó el debate que se ha generado en torno a la circular.

-¿Qué te pareció la circular y cómo crees que habría influido en tu propia vida un documento así?
-Es algo bueno bueno, porque no se puede discriminar a nadie por su identidad de género, ni puede eso determinar a qué colegio se puede ir. Ojalá hubiese pasado esto en nuestra época, que pena que sea hoy cuando se vean estos temas tan importantes, sobre todo para nosotras las transgénero. ¿Quiénes somos para juzgar a otras personas?

-¿Qué recuerdas de tu propia experiencia escolar?
-Terrible. Tenías que ir de hombre, no podías llegar “rara” al colegio. Yo jugaba a las escondidas y mis compañeros no se daban cuenta. Ahora, por dentro sí lo vivía, porque también me gustaba jugar con muñecas.

-¿Cómo era la gente en esa época?
-La gente no sabía qué era una transgénero. Eran o todos homosexuales, o maricones. Se nos miraba de esa manera. En los colegios aún hay algunos profes que mantienen esa mentalidad.

-Hoy también se ha visto en las reacciones a la circular. ¿Qué te parecieron?
-Aquí no creo que todos los curas estén de acuerdo con que los y las trans no podamos estudiar normalmente en colegios católicos. Pero las reacciones de algunos están llamando a la discriminación y también al odio hacia las personas transgénero. La Iglesia está haciendo un llamado al odio en los colegios, como si fuésemos enfermos mentales. Cuando en la misma Iglesia Católica ha habido abusos sexuales.

-¿Qué ves detrás de ese discurso?
-Insisto en que es un llamado al odio de los colegios, a la violencia. Como si la diversidad sexual no viniera a estudiar. ¿Por qué? Si somos personas y somos católicas -yo me di cuenta a los 14 años que era católica, que tengo fe y creo en dios-. La mayoría de las transgénero somos católicas. Pero asumen que no tenemos religión.

¿Cosas como esta te han hecho cuestionarte tu religión?
-No no, porque va en la fe de uno, sabemos que podemos hablar distintas cosas y tener distintas opiniones. Pero tiene que hacerse con más respeto. En mi vida nunca tuve maltrato de los curas, por lo que es una pena que se vean desprestigiados por algunos pocos.

-Además ciertos sectores políticos han salido a repudiar la circular.
-Han salido diputados hablando de que el Mineduc no tenía por qué meterse en esos temas. En campaña lo primero que toman ellos es gente de la diversidad sexual, cuando ellos mismos no han querido la ley de identidad de género para nosotras. Cuando asumí como concejala, pasé mucha discriminación con un alcalde de derecha, que llevaba gente para que me insultara y me gritaran de todo.

-¿Qué te tocó vivir durante la ex alcaldía?
Dentro del concejo, llevaban gente para que me insultara y que me dijeran que yo no tenía por qué andar vestida de mujer si era hombre. Gente que me decía que era un maricón de mierda. Los que más discriminan son la gente de derecha, de la Armada, de Carabineros. Yo haría un llamado a que se preocupen más de ellos y le den la oportunidad de estudiar a los niños y niñas trans.