Travis Kalanick, director general y cofundador de Uber, renunció a su cargo ante las numerosas presiones de los inversionistas en uno de los momentos más complejos para la compañía de transporte privado.

La información fue confirmada por la junta directiva de Uber, según informa La Nación de Argentina. Kalanick está tomando un tiempo para recuperarse de la muerte de su madre en un accidente reciente en un barco, “mientras da espacio a la empresa para afrontar este nuevo capítulo en la historia de Uber”, señaló en un comunicado.

El cambio ocurre cuando la empresa atraviesa problemas, tras ocho años de gran crecimiento que cambiaron el negocio del taxi en múltiples países. Además, se han producido diversas denuncias de acoso sexual en sus oficinas, acusaciones de robo de secretos comerciales e investigación sobre los esfuerzos para engañar a reguladores gubernamentales.

El Consejo Directivo de la compañía aprobó, de forma unánime, una serie de medidas e investigación a raíz de los casos de acoso sexual, discriminación y sexismo sistemático en la empresa. Una ex desarrolladora de software, Susan Fowler, fue una de las denunciantes, quien reveló en su blog los detalles del acoso que sufrió y criticó la falta de respuesta por parte de los directivos.

De hecho, la presión de la profesional generó una investigación que cuatro meses después, en mayo pasado, concluyó con el despido de 20 empleados de la empresa por conductas de acoso sexual, tras cerca de 215 casos denunciados.

Por su parte, a través de un comunicado, el cofundador de Uber, de 40 años, aseguró que su renuncia ayudará a Uber a reconstruirse, “en lugar de distraerse con otra disputa”, en lo que comunicó como el intento de sus socios de deshacerse de él.

Aún no está claro quién sustituirá a Kalanick. Uber inició un programa de 180 días para cambiar su imagen, permitiendo que usuarios den propina a los conductores a través de la aplicación, algo que el CEO siempre rechazó.