Fue tan solo un párrafo el que se robó la atención de todos.

“La reconstitución de los hechos contribuye a esta Comisión para reprochar seriamente la gestión ministerial negligente e inexcusable de la señora Javiera Blanco ex Ministra (de Justicia)”, era una dura frase de la página 509 del informe que elaboró la Comisión Especial Investigadora (CEI) Sename II.

El objetivo de esta comisión, creada por petición de 53 diputados en mayo de 2016, era analizar cómo las autoridades habían adoptado las medidas propuestas por la Comisión Sename I en 2014 -también teniendo como antecedente el Informe Jeldres-.

Por las repercusiones políticas que conllevaba, la discusión sobre la responsabilidad de Javiera Blanco fue lo más relevado a nivel político y comunicacional luego de que este martes se rechazara el informe de la Comisión Sename II. Diversos actores políticos denunciaron que la Nueva Mayoría había dado un vuelco en su votación -ya que en la Comisión habían aprobado una versión similar a la final- y habían “blindado” a la ex ministra de Justicia.

Pero parece algo excesivo reducir un texto de 535 páginas a una sola redacción. ¿En qué consistía realmente el informe y cuál era su contenido? ¿Cuáles eran sus propuestas para solucionar las graves falencias de un Servicio al que actualmente se le destinan MM$279.743.322 anuales?

Dos propuestas: René Saffirio vs Chile Vamos/Nueva Mayoría

Luego de meses de investigación, citaciones de autoridades, funcionarios y testimonios de toda índole, en junio ya llegaba la hora de que la Comisión Sename II concretara sus hallazgos en conclusiones y propuestas. Hubo dos propuestas de conclusiones antes de llegar al informe final:

La primera fue la propuesta de conclusiones del diputado René Saffirio. De acuerdo a los plazos de la Comisión, el ex DC alcanzó a presentar un documento de conclusiones y propuestas de minoría. En ella -como explicaremos más adelante- había una redacción particularmente dura con situaciones como el abuso y tortura dentro del Sename o el financiamiento desregulado a los Organismos Colaboradores (OCAS) -entidades privadas sin fines de lucro que administran un 96,18% de la oferta de Sename y son financiadas a través de subvenciones del Estado- además de una serie de propuestas que tienen concordancias y diferencias con la versión final.

Con el único voto a favor de René Saffirio -que cabe destacar que fue quien lideró la Comisión Investigadora Sename I-, el voto en contra del presidente de la Comisión Sename II, Ramón Farías (PPD), y la abstención del resto de los integrantes, se rechazó esta propuesta.

La otra propuesta de conclusiones fue el borrador consensuado entre la Nueva Mayoría y Chile Vamos, cuya redacción fue votada punto por punto. Justamente esas modificaciones fueron las que dieron vuelta la votación de la Nueva Mayoría. Cabe destacar que, en cuanto a las 64 propuestas de la Comisión en materia de niñez, esta versión no sufrió ninguna alteración antes de convertirse en la final. 

Esto quiere decir que las propuestas del informe para mejorar la situación de los niños, niñas y adolescentes (NNA) no fue la razón para que la Nueva Mayoría cambiara su votación.

El informe final que se entregó a la Cámara de Diputados para ser votado es algo engorroso ya que, además de las propuestas y conclusiones que se terminaron consensuando en base al borrador de la Nueva Mayoría y Chile Vamos, entre sus 535 páginas incluye las actas de la discusión, las citaciones de autoridades a declarar, da constancia del rechazo a la propuesta de Saffirio escribiéndola íntegramente, etc. Su esencia está en las últimas páginas, desde la 434 en adelante, donde está el punto de las conclusiones y propuestas aprobadas por la Comisión Investigadora.

Ese es el informe que terminó rechazándose por 36 votos a favor, 47 en contra y 13 abstenciones este martes en la Cámara de Diputados.

Mientras los votos que aprobaron el informe consistían en parlamentarios de Chile Vamos además del presidente de la Comisión, Ramón Farías (PPD), los votos en contra y abstenciones fueron justificados con distintas posturas.

Por un lado estaban los diputados de la Nueva Mayoría, molestos con la redacción en torno a Javiera Blanco, argumentando que en realidad la responsabilidad por las atrocidades del Sename recaía en muchas más autoridades que ella. También hubo posturas como la de la diputada Camila Vallejo, que se abstuvo de la votación haciendo énfasis en que parlamentarios habían convertido en un “circo” el debate, sin prestar atención al fondo de la propuesta.

Por otro lado estaba la postura de René Saffirio y de diputados independientes -entre ellos, Gabriel Boric y Giorgio Jackson del Frente Amplio- que si bien estaban a favor de la redacción dura contra la ex ministra de Justicia e incluso habían votado a favor de su acusación constitucional, tenían problemas de fondo con el texto final.

La pregunta es: ¿Cuáles eran las diferencias fundamentales entre el diagnóstico y las propuestas de Saffirio y las del texto final?

Diagnóstico: Ausencia de la palabra “tortura” en el informe final

El grueso del contenido de la propuesta de René Saffirio estaba en su diagnóstico, donde detectaba tres aspectos críticos del Sename.

El primero era en relación al modelo de financiamiento, criticando el cómo se ha manejado la subvención a los Organismos Colaboradores, resaltando “la poca o casi nula capacidad del SENAME de controlar el funcionamiento, ya sea con algún tipo de sanción o incentivo, a las OCAS”, el cómo “la capacidad de control administrativo que tiene el SENAME por sobre las OCAS, se ve menoscaba por la libertad que estas últimas tienen – de hecho o de derecho – sobre la disposición de los dineros” y la concentración de la oferta en solo algunos organismos.

El informe final de la Comisión contempla este tema en su punto número IV el “Análisis del rol de los Organismos Colaboradores del Sename y la pertinencia de una eventual modificación a la Ley 20.032” del régimen de subvención. El análisis del documento es más favorable a las OCAS: “Esta Comisión concluye que la relación de Estado y Organismo no Gubernamentales presenta características, consecuencias y externalidades en general positivas para la sociedad civil”.

Sin embargo, asegura que el modelo de financiamiento “no se encuentra a la altura de los requerimientos actuales”.

El segundo punto crítico para el diputado Saffirio era el de las graves violaciones a los Derechos Humanos de NNA cometidas por el Estado, algo acogido parcialmente en el informe final, que habla sobre este tema en su número VI. La principal diferencia -cambios de redacción más, cambios menos- radica en la palabra “tortura”, un concepto que el informe final evita a toda costa mientras que es destacado en la versión de Saffirio.

Finalmente, el tercer punto de diagnóstico del diputado ex DC tenía que ver con los problemas que explican el fracaso de las políticas públicas en materia de infancia, expuestas en cinco puntos: Situación de vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes; contagio criminógeno -mezclar niños internados por infracción a la ley con los internados por vulnerabilidad social-; adopción; insuficiencia del sistema de protección social; y el rol subsidiario y solidario del Estado.

Los cinco problemas están contenidos también en el informe final, pero con una redacción algo distinta. Un claro ejemplo es en el punto de “Adopciones”, donde Saffirio -a diferencia del informe aprobado- fue enfático en denunciar cómo ese sistema se presta para el lucro de ciertas instituciones, ejemplificando el boom de adopciones en un 70% a familias italianas entre 2010 y 2016, y apuntando con el dedo a fundaciones como Mi Casa, San José, Chilena de Adpción, entre otras.

Si bien el informe final no contemplaba los análisis específicos de Saffirio, si sumaba un detallado análisis del presupuesto de Sename a lo largo de los últimos años, de la responsabilidad de las autoridades, del análisis de los proyectos de ley, de la responsabilidad internacional del Estado de Chile, entre otros.

Esas son las diferencias en cuanto a diagnóstico, hora de pasar a las medidas.

sename

/ Agencia Uno

Propuestas: Creación de una “Comisión de Verdad” y reforma al financiamiento de las entidades colaboradoras del Sename

A nivel de propuestas, son 64 las medidas que propone el texto final y son 8 los ejes generales que abordó Saffirio.

El proyecto no es vinculante, por lo que se daba un amplio abánico de medidas. Entre las 64 del informe final, existen propuestas para poner urgencia a proyectos de ley, para crear protocolos y políticas públicas, dar a los centros de administración directa de Sename presencia en todas las regiones o mejoras de las condiciones de los trabajadores.

Particularmente relevantes resultaban la creación de una “Comisión Nacional de Verdad en materia de Infancia” que esclarezca las violaciones a los Derechos Humanos de niños, niñas y adolescentes y ofrezca reparación a las víctimas; poner urgencia al proyecto que reemplaza al Sename por dos nuevos servicios; el cambio de paradigma de la subvención a los Organismos Colaboradores, de un financiamiento por demanda a uno por objetivos cumplidos; la garantía de derechos fundamentales para los niños como educación de calidad y evaluaciones de salud; entre otros. Puntos que incluso diputados que rechazaron el informe final valoraron.

A continuación abordamos algunas propuestas de Saffirio que no fueron acogidas o lo fueron parcialmente entre esas 64 medidas:

  • Abogado del Niño y Defensor del Niño: Mientras la primera figura buscaba reemplazar en un rol más comprometido a los actuales “curadores ad litem” que defienden ante la justicia a los niños, el Defensor del Niño u Ombudsman era la figura independiente del Estado para representar los intereses de los NNA. ninguna de las dos propuestas de Saffirio fue acogida en el informe final.
  • Reconocimiento de la indentidad de género de NNA: Este era uno de los puntos que contemplaba la propuesta del diputado Saffirio. Además de criticar la actual legislación chilena en esta materia, recuerda que el Comité de los Derechos del Niño recomendó al Estado de Chile que “se reconozca el derecho a la identidad de los niños homosexuales, bisexuales, transgénero e intersexo, y en particular la identidad de género de los niños transgénero”. Esta materia no está tratada en las 64 propuestas finales de la comisión.
  • Organismos colaboradores de Sename: Saffirio plantea un “protocolo estandarizado y por parte de una entidad independiente a los propios ejecutores de los proyectos, el cual debe ser sometido a un estricto control de su cumplimiento en plazos establecidos”.
    Hay que tener en cuenta que entre las 64 medidas hay al menos 8 referentes exclusivamente a las OCAS. Además de la que cambia el incentivo de la subvención de la demanda, existe la intención de mejorar la transparencia de los organismos y oficiar al Ministerio de Justicia y Contraloría sobre eventuales irregularidades en el manejo de los fondos de la subvención.
    Saffirio criticó de la propuesta el que contemplara mayores recursos para las OCAS. Esto a pesar de que, según un reportaje de The Clinic, dichos colaboradores acumulan millonarios excedentes en sus cuentas corrientes.
    Entre las medidas que podrían darles aun más recursos está la regularización del pago de la deuda que tiene el Sename con estas organizaciones por el concepto del artículo 80 bis de los Tribunales de Familia, que significaría el pago de más de $8 mil millones. Además una de las medidas busca estimar la cantidad de recursos que requieren OCAS para la atención de cada niño, pero explicita que es “con la finalidad de eventualmente aumentar los actuales recursos asignados a los programas que administra directamente el Sename o a las bandas de subvención existentes para sus Organismos Colaboradores”.
    El punto molestó en sobremanera a Saffirio en la discusión: “Que alguien diga, ¡por favor!, que las OCAS, para las que se piden tantos recursos, son las instituciones que le mintieron al país durante décadas”