En medio de la crisis que afecta a la Democracia Cristiana en su interna, el diputado y vicepresidente de la Democracia Cristiana Sergio Espejo anunció su renuncia al partido. Se trata de la primera renuncia tras la tensa Junta Nacional que mantuvo el partido la semana pasada.

“La Democracia Cristiana sale el sábado, en la práctica, ante los ojos de los chilenos y chilenas, amparando el maltrato contra las mujeres, amparando la violencia intrafamiliar, traicionando una historia de protección de la dignidad de las personas, entonces explicar eso yo no puedo”, había señalado el diputado durante el pasado lunes a Radio Universidad de Chile.

Tras la ratificación de la campaña parlamentaria del diputado Ricardo Rincón, lo que dejó en suspenso la candidatura presidencial de Carolina Goic, Espejo fue uno de los primeros en declarase en reflexión. Con este gesto, el parlamentario también está renunciando a su posible reelección.

“Renuncio a la DC, renuncio a la vicepresidencia del partido. La DC cruzó límites que me son intolerables”, afirmó, asegurando que su decisión es personal y definitiva.

Espejo recalcó que “un partido que se traiciona a sí mismo, traicionará luego a Chile” y agregó que “quienes traicionan a su partido no pueden gobernar”. En adelante, la colectividad tendrá que resolver qué ocurrirá con su cupo.

La carta de Espejo a Goic

El diputado le envió una carta de fecha del 31 de julio a la (todavía) candidata de la DC, comunicándole la decisión de su salida.

En ella, Espejo afirma categóricamente que “la señal es inconfundible. La Democracia Cristiana está más interesada en los votos que en la defensa de los principios que la hicieron grande”.

Mira la carta completa acá:
Santiago, 31 de Julio de 2017
Señora
Carolina Goic Boroevic
Presidenta Nacional PDC
Presente

Estimada Carolina:

Ingresé a la Democracia Cristiana hace poco más de 30 años. Lo hice mientras compartía detención en una Comisaría de Carabineros junto a camaradas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, con los que protestábamos contra la intervención militar y a favor de la recuperación de la democracia en el país. Formo parte de una generación que con orgullo eligió servir a Chile, a través de la Democracia Cristiana, cuando ello era una pesada carga y los costos eran enormes.

En ese espíritu he tenido el privilegio de ejercer diversas responsabilidades en las que siempre he procurado poner en el centro el servicio, especialmente a los más vulnerables, y la defensa de estándares éticos consistentes con la pertenencia a un partido Demócrata y Cristiano.

Hace cuatro años atrás el Partido me pidió que aceptara el desafío de representarlo como candidato a Diputado por el Distrito 35 de la Región de O´Higgins. Como ha ocurrido con la mayoría de los desafíos que he enfrentado en mi vida, se trataba de una tarea en extremo difícil. Sin embargo, con el respaldo de un equipo humano extraordinario y con la motivación que entregaba el servir una causa llena de sentido, la lucha a favor de la inclusión social, económica y política, el resultado fue favorable. Como siempre, he procurado servir con dedicación y honorabilidad.

Agradezco muy especialmente la invitación que me hiciste hace algunos meses y que me ha llevado, por tercera vez, a tener el honor de formar parte como Vice Presidente de la Directiva Nacional de la Democracia Cristiana.

Desafortunadamente, la Junta Nacional del sábado 28 de julio recién pasado ha puesto en evidencia una mayoría partidaria que, dando muestra de una enorme insensibilidad ética, ha preferido proteger pequeños cálculos electorales por sobre los intereses generales de Chile y, en especial, con total desprecio hacia los derechos de las mujeres y a la lucha contra la violencia intrafamiliar.

La señal es inconfundible. La Democracia Cristiana está más interesada en los votos que en la defensa de los principios que la hicieron grande.

Lo anterior constituye sólo un síntoma más en una cadena de episodios a través de los cuales el partido escogió abandonar el camino de nuestros fundadores. Ahí está la dificultad estructural para sancionar las faltas a la probidad. Ahí está la descalificación sistemática de las opiniones de los camaradas, marcando una y otra vez lo que nos distancia por sobre el sentido de comunidad que hace de las diferencias una fuente de riqueza. Ahí está la protección de quienes, sin escrúpulos, incluso traicionan una y otra vez las propias candidaturas del partido buscando acomodos indefendibles.

Lo hemos apreciado incluso en la defensa tibia o en la abierta omisión de algunos de nuestros principales dirigentes en la defensa de los estándares éticos con que tu nos has llamado a reconstruir la confianza.

Un partido que se traiciona a sí mismo es un partido que traicionará a Chile.

No puedo ser parte de ésto. Me rebelo contra esta realidad.

En una época en la que la renuncia a las posiciones de poder y aparentes privilegios parece imposible, quiero dar testimonio de la misma libertad de espíritu y vocación de servicio que en plena dictadura militar me llevó a abrazar la causa de la democracia y la justicia, de la batalla contra la violencia y la pobreza , de los valores de la Democracia Cristiana. Como en los años de la lucha no violenta, lo único de que dispongo es de la capacidad de renunciar a mi interés personal y poner por sobre cualquier cosa el bien del país que amo y al que he servido toda mi vida.

Por esa razón, a través de esta carta, te comunico formalmente mi renuncia a la Democracia Cristiana y por lo tanto también a mi calidad de Vicepresidente del Partido y a mi repostulación como Diputado. Lo hago con gratitud inmensa hacia las mujeres y hombres, de toda edad y condición social, a lo largo de todo Chile y muy especialmente hoy en la Región de O´Higgins, junto a quienes he recorrido un camino del que me siento orgulloso.

Me alejo para defender, como humanista cristiano y con libertad, las causas que la Democracia Cristiana ha escogido abandonar.

Fraternalmente,
Sergio Espejo Yaksic