A casi dos meses desde que la fiscalizadora del Transantiago María Angélica Varas fue empujada por el estudiante Pablo Alarcón, de 22 años, el joven permanece en prisión preventiva.

La agresión mantuvo a Varas, de 57 años, al borde de la muerte, luego de ser lanzada a la calle justo cuando llegaba un bus, que atropelló parte de su rostro. El hecho se produjo luego de que el joven intenta evadir su pasaje y sostuviera una discusión con los funcionarios, que buscaban evitar que subiera al bus.

En conversación con Informe Especial, Alarcón dijo que “cuando pasé mi tarjeta no tenía saldo y ahí yo empecé a hablar pacíficamente”. Sin embargo, el debate fue subiendo de tono.

“Cuando voy saliendo del paradero hacia el metro me devolví y empujé a una fiscalizadora que no tenía nada que ver con la discusión”, relató el estudiante de psicología, asegurando que la mujer no estaba involucrada en la polémica: “Solo vi la chaqueta roja y la identifiqué como una fiscalizadora”.

Alarcón aseguró que, tras el hecho, “vi mi vida pasar frente a mis ojos, porque pensé instantáneamente que había muerto. Me vi en la cárcel” y recalcó que nunca imaginó que llegaría a ese lugar, que espera terminar su estudios y ejercer su profesión.

“El cargo de conciencia me va a acompañar toda la vida”, cerró. “Estoy pagando mis actos, soy mayor de edad y respondo por eso. Espero que algún día me pueda perdonar”.