Después de que se diera a conocer este martes el esfuerzo de construcción en que hemos estado trabajando con Alberto Mayol, junto a la Izquierda Cristiana y el Movimiento Socialista Allendista, más varios colectivos organizados y personas independientes que adhirieron a su campaña, varias compañeras y compañeros desde distintos lugares del país nos han manifestado su apoyo e interés por la iniciativa. Al mismo tiempo, nos han preguntado acerca de por qué decidimos llamar a esta nueva organización Movimiento Democrático Popular (MDP).

Para todas y todos quienes hemos participado en esta construcción colectiva, es importante que sea un Movimiento, porque nos da la suficiente flexibilidad orgánica para incorporar a distintas personas, grupos, organizaciones, colectivos y partidos de izquierda, que hoy participan activamente en el Frente Amplio a nivel de comunales, pero sin reconocimiento político; o que no necesariamente adhieren al Frente Amplio, pero sí están dispuestos a apoyar candidaturas específicas de este nuevo conglomerado con las cuales se sienten representados. Entendemos, que, junto a las perspectivas ciudadanas y progresistas mayoritarias en la conducción del Frente Amplio, debe fortalecerse una perspectiva clara de izquierda, la que se presenta como mayoritaria a nivel de las bases y excede con creces las fuerzas propias del Frente Amplio, pero que, sin embargo, no ha logrado expresarse a nivel de la conducción, salvo durante el período de primarias, a través de la candidatura de Alberto Mayol.

Por otra parte, que este movimiento sea Democrático se refiere tanto a que consideramos que las transformaciones políticas a impulsar son esencialmente democráticas (cambio de la Constitución, democratización del régimen político, recuperación del Estado en manos de los grupos económicos, desconcentración del poder y cambio en la matriz productiva del país, derechos económicos y sociales universales, depuración y democratización de las FF.AA., entre otras), como a que los procedimientos democráticos deben ser la norma en nuestro proceso de construcción, y no sólo una palabra circunscrita a una bandera.   

Finalmente, nos definimos desde una concepción Popular, porque estamos convencidos de que no es posible impulsar cambios democráticos sin la organización y movilización de las y los trabajadores y de los sectores populares, que son mayoría en el país. Para ello, es necesario no sólo buscar representar a esos sectores, que es la política de la élite y la trampa en que caen algunas organizaciones emergentes de sectores medios, sino que debemos perseguir con ahínco y convicción la organización, movilización y auto-representación del pueblo. En este sentido, creemos que somos un claro aporte al Frente Amplio, sobre todo si consideramos que es de público conocimiento la incipiente y aun deficitaria relación de éste con los movimientos sociales y sectores populares del país.

Consideramos también otras alternativas de nombre, algunas ciertamente más mediáticas o de mayor impacto comunicacional que otras, pero finalmente, también incidió con vitalidad en nuestra decisión la referencia histórica al Movimiento Democrático Popular (MDP) que confrontó abiertamente a la Dictadura Militar entre los años 1983 a 1987, y que estuvo integrado por el Partido Comunista, El Partido Socialista (Almeyda) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), junto a otras organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y de pobladoras y pobladores, incluyendo muchísimas comunidades cristianas de base.

Para nosotras y nosotros como Ukamau, el MDP fue el último frente político de la izquierda en el siglo XX que tuvo un proyecto autónomo e independiente de los sectores opositores neoliberales (reflejados en la Alianza Democrática, también llamada oposición burguesa en la época). El MDP luchó por una salida alternativa y desde abajo a la dictadura, desde la más amplia movilización de las organizaciones de base populares y admitiendo tanto el desarrollo de la acción directa del pueblo a través de las huelgas, paros y protestas, como las formas armadas de lucha frente a la represión de las fuerzas armadas. Esto, con el objetivo de lograr un gobierno provisional que iniciara un proceso de democratización mucho más profundo en lo político y económico, que aún luego de 30 años no surge en nuestro país.

Parte de esa izquierda, por razones tácticas, subordinó su proyecto político a los sectores neoliberales. Estas organizaciones y sectores subordinados al proyecto de sociedad de los grandes grupos económicos terminaron como el Partido Socialista, traicionando a sus mártires -incluido el propio Presidente Salvador Allende-, invirtiendo en la Bolsa, integrando directorios de las mismas grandes empresas que sostuvieron a la dictadura, con diputados y senadores trabajando abiertamente como operadores para los grupos económicos, un presidente aplaudido por los banqueros y una presidenta financiada por grandes empresas mineras y pesqueras.

Como Ukamau creemos que hay que retomar las banderas democráticas, antimonopólicas y por los derechos sociales que en algún momento levantó la izquierda, enarbolándolas y dándoles consistencia en las condiciones que nos impone este siglo y proyectándolas hacia el futuro. No hay manera de cambiar la legislación laboral de la dictadura, la matriz productiva, acabar con las AFPs, con el estado subsidiario, desconcentrar el poder económico, anular la ley de pesca o recuperar los bienes comunes que pertenecen al pueblo chileno y a los pueblos indígenas, sin romper con las lógicas del neoliberalismo. Menos es posible avanzar en la despatriarcalización de nuestra sociedad o en una nueva forma de relación con el medio ambiente del que formamos parte, sin afectar los intereses y privilegios de los dueños del poder y la riqueza.

Ese es nuestro desafío, es lo que estamos construyendo. En la tarea estamos trabajando colectiva y organizadamente junto a muchas compañeras y compañeros de izquierda, ubicados tanto dentro del Frente Amplio como fuera de él.

Convocamos a hacer suyo este esfuerzo a todos los compañeros y compañeras de izquierda, miristas, socialistas y comunistas, que se han desencantado de sus organizaciones; a las compañeras y compañeros cristianos de base; al pueblo allendista que soñó con un país distinto y que hoy se encuentra silente esperando una nueva oportunidad; y a todas aquellas y aquellos que desde sus espacios de vida cotidiana construyen a diario la riqueza de este país con su esfuerzo y dedicación, pero que son salvajemente excluidos de sus beneficios. Les convocamos a todos y a todas, porque los cambios que Chile necesita los debe construir el pueblo desde el pueblo y para el pueblo, de forma colectiva, solidaria, democrática y popular.


Dirigenta social Ukamau