Ha sido una de las noticias más comentadas de la última semana. El feroz accidente automovilístico en el que se vio involucrado el modelo Ignacio Lastra lo tiene actualmente luchando por su vida tras sufrir quemaduras que afectaron el 90% de su cuerpo.

Lastra se mantiene en estado de “extrema gravedad” en la Clínica Indisa, y aunque tiene una evolución favorable que hoy le permite respirar por sí mismo, aún continúa con riesgo vital.

Por ser un personaje público, la noticia ha girado en torno al morbo de ver el cuerpo de un modelo desfigurado, lo cual ocurre a partir de unas fotos filtradas desde la clínica que han comenzado a circular por redes sociales.

A la sanción de parte de la Superintendencia de Salud que podría recibir el recinto médico por la filtración de las imágenes, se suman también las personas que han comenzado a viralizar vía WhatsApp las fotos. Justamente a partir de eso es que Richard Sandoval, director de Noesnalaferia, escribe una columna respecto a la irresponsabilidad de compartir este material.

Cómo puede haber gente tan imbécil como para compartir la foto de una persona quemada por placer, por entretención, para pasar el rato, como si fuera un meme, una imagen fugaz, propia, común y corriente. Hasta dónde puede llegar el morbo, ese morbo del más asqueroso, las ganas de ser el primero en tener la noticia, el que provoca los comentarios en el grupo de WhatsApp, el objeto de atención, que te lleva a perder cualquier criterio de respeto y sensibilidad”, dice el columnista.

“En las últimas horas, se ha repartido contra la voluntad de muchos quienes la han recibido, una supuesta foto de Ignacio Lastra con su cuerpo quemado, casi como si fuera un viral, igual como viajó la foto de Bonvallet suicidado, igual como las fotos filtradas de mujeres famosas ultrajadas, igual como los videos festinando con el suicidio de una persona en el Metro o en un centro comercial; y el nivel de barbaridad ya parece extremo: nada importa, solo el protagonismo y la recepción de los focos de atención en medio del desastre, y hoy es necesario salir a enfrentar esta brutalidad que en tiempos de redes sociales amenaza con convertirse en sentido común”, agrega.

Sandoval critica en duros términos la falta de escrúpulos de los “cazanoticias” que llegan a postear en su Facebook “háblenme por interno los que quiere la foto del quemado”, enfatizando en que no tienen ni la más mínima consideración en que es una persona que pudo y puede morir que además tiene familia, madre, padre y novia. Todos ellos deben soportar el escozor de leer, escuchar que sirvengüenzas hagan espectáculo con el más terrible de dolor.

“Ante el circo de los ansiosos de fama a partir del uso de personas que son víctimas, hoy es necesario decir yo no te acepto mirar la foto de Ignacio, yo no voy a permitir comentarios estúpidos en un grupo WhatsApp al que mandaron la foto sin mi consentimiento, yo recriminaré tu oferta pública del descriterio; por un mínimo de corazón, de decencia, de respeto ante luchas y dolencias que no nos corresponden. No podemos ser tan pencas como sociedad. No podemos aceptar que se siga repartiendo esa ni ninguna otra foto. Los mismos que graban un accidente en vez de ayudar, cómo no van a poder tratar de ser un poquito más humanos“, remata.