A las 15:30 comienza el último recreo del día y es el momento en que la biblioteca del Centro Educacional Asunción se repleta de alumnos, principalmente de tercero a sexto básico, quienes van a pedir libros para llevarse a sus casas, o simplemente se sientan a leerlos o revisar diarios y revistas. Es este mismo grupo de niños el que fue invitado por los organizadores de la Primavera del Libro –que se está celebrando hasta el 9 de octubre en el Parque Bustamante– debido a su gusto por la lectura.

El colegio, ubicado en el corazón de Rengo, en la Región de O’Higgins, tiene como una de sus iniciativas insignes su Proyecto de Fomento Lector, el cual consiste en una metodología de evaluación de lectura que tiene como propósito fomentar una relación más estrecha entre los alumnos y los libros. En la misma línea van actividades como “La defensa del libro”, una especie de café literario donde estudiantes y apoderados recomiendan a sus compañeros algún título a través de monólogos y representaciones.

Despertar la inquietud por leer

“Muy en síntesis, el plan se trata de una entrevista con uno o dos alumnos –en una oficina especial para eso– donde conversamos para evaluar el nivel de la lectura. Lo principal es que tiene que ser oral, no hacemos evaluaciones escritas”, describe Luis González, profesor de lenguaje y creador de la iniciativa, quien explica que este método permite ir más allá del contenido del libro, y abordar en profundidad la forma en que los estudiantes se relacionan con él.

El profesor cuenta que el programa es flexible y los alumnos pueden elegir los textos que quieren leer de una nómina de cerca de más de 300 títulos, y que está en constante crecimiento. “Ellos me pueden proponer libros que les gustan, y si cumplen con requisitos como una extensión apropiada, los incluyo en la lista. También es un desafío para mí porque así me actualizo en los intereses de los jóvenes”, explica.

De este modo, a los clásicos latinoamericanos como “Cien años de soledad” y “Rayuela” de la lista, con el tiempo se han sumado sagas que han llegado al cine durante los últimos años como “Crepúsculo” y “Harry Potter”, y populares libros de la literatura juvenil reciente como “Eleanor y Park”, “Bajo la misma estrella” y la trilogía “Divergente”.

“La idea es que los niños tengan la inquietud por seguir leyendo siempre, esa es nuestra tarea, que ellos busquen libros de acuerdo a su edad e intereses. Uno también tiene que guiar esa lectura, pero no queremos que la vean como algo distante, queremos que los libros se hagan parte de su vida y les hagan sentido”, explica Gloria Fernandois, encargada del programa para los estudiantes de tercero a sexto básico.

Además, durante el período de lectura los alumnos pueden pedir breves entrevistas con los profesores a cargo para esclarecer dudas y orientar la lectura. “Me parece súper interesante porque no te agota. Yo no soy una persona que lee si no tiene que hacerlo, entonces me ha servido para buscar cosas que me interesen y me he motivado para las actividades fuera del horario que hacen acá en el colegio”, cuenta Fernanda (17), alumna de cuarto medio.

El programa abarca desde pre kínder hasta cuarto medio, pero está dividido en tres niveles que trabajan distintas habilidades. Mientras el primero –que comprende desde prekínder a segundo básico– se enfoca en el desarrollo de la capacidad de lectura, el segundo apunta a la relación y asociación de ideas, y el tercero a la reflexión y enriquecimiento de vocabulario.

Jiména Méndez, directora del establecimiento, explica que hasta el momento no han podido establecer repercusiones significativas entre el proyecto y pruebas estandarizadas como el SIMCE o la PSU, pero que el enfoque apunta al largo plazo. “Los alumnos son integralmente cultos y motivados al estudio. Lo que nos gusta es que se motivan a tener proyectos propios y hemos visto progresos especialmente en cuanto al comportamiento”, señala.

Ese es el caso de Valentina (8), alumna de tercero básico que fue diagnosticada con déficit de atención con hiperactividad, y señalada por sus profesores como una de las más destacadas de su nivel: hasta septiembre ya había leído doce libros, superando el mínimo de diez anuales.

Ella cuenta que lee cuando llega del colegio o los fines de semana –”uno no siempre tiene tiempo”– y que le gustan los libros divertidos y que la hagan reír, como “Laura y el ratón”, “El Ganso de Oro” y “Las doce doncellas”.  También menciona otros que encontró “bonitos” como “El Jajilé Azul” y “Los mejores amigos”, porque “se aprende que no hay que juzgar por las apariencias sino por como uno es por dentro”.

El café literario

En el Centro Educacional Asunción además se realiza “La Defensa del libro”, una actividad que se desarrolla fuera del horario de clases para alumnos desde quinto básico a cuarto medio y donde, en el formato de un café literario y a través de una exposición ideada por ellos mismos, los participantes recomiendan un libro a los demás asistentes.

“Puede ser una presentación de powerpoint, un monólogo, leer un pedacito del libro, disfrazarse y hacer alguna escena, lo que ellos quieran”, explica Jimena Méndez. Al final de la actividad, los asistentes votan por la mejor “defensa”, que se gana un premio consistente en una serie de libros.

Uno de los “participantes históricos” es Juan Carlos (17), quien es reconocido por compañeros como “el que siempre gana” debido a sus novedosas presentaciones y especial dedicación a la lectura. No se encuentra entre las notas más altas de su nivel, pero sus profesores destacan su capacidad de reflexión y argumentación.

Él cuenta que le gusta la actividad por “el hecho de superarse a uno mismo y conocer las capacidades que uno tiene. Dan ganas de explotarlas, entonces la lectura me ha construido como la persona que soy, con todas las herramientas que tengo”.

En agosto pasado, además se realizó la misma actividad donde participaron exclusivamente las madres y padres de los estudiantes. “Nuestros apoderados no son de un ingreso económico alto, y la mayoría no tiene una gran biblioteca en su casa. Entonces uno de nuestros objetivos es involucrar a la familia, cómo ella es tan importante para que este niño lea”, explica Gloria Fernandois.