Se le llamó “Operación Tauro”.

Grupos de Fuerzas Especiales irrumpieron en la comunidad mapuche Rodrigo Melinao para llevarse detenido a su werkén, Hugo Melinao. Se estaba desarrollando una actividad en la comunidad, con menores de edad presentes.

A Melinao lo acusaron de formar una escuela de guerrillas en La Araucanía. Por redes sociales y varios medios de prensa se difundió un video de la supuesta prueba, junto con fotos de la incautación en su casa. Ocho meses después, se demostró que todo era falso. Las armas no eran de verdad y no había ninguna prueba que vincule a Melinao con la supuesta escuela de guerrillas.

“Estuve ocho meses preso en la cárcel de Angol, pero en todo momento supe que no tenía ninguna responsabilidad por lo que se me inculpaba y que saldría libre algún día. Todas las acusaciones fueron solamente calumnias hacia mi persona, todo fue parte de un montaje que no lo pudieron hacer eterno”, afirma hoy Hugo Melinao, entrevista con The Clinic.

Hugo es el werken (vocero) de la comunidad que lleva el nombre de su hermano, asesinado en 2013 producto de un escopetazo y tras haber recibido apremios de personas desconocidas.

Además del allanamiento a su comunidad, la policía realizó otros en Collipulli, Santiago y Chiloé. “Fue un operativo de inteligencia súper grande y no pillaron nada en ninguno de estos lados. Todo terminó conmigo preso sin pruebas”, dice Melinao.

El dirigente explica que, según la Fiscalía, él sería una especie de Comandante de la supuesta escuela de guerrillas. “En ese momento no dimensioné cuanto estaban desprestigiando mi imagen. Ahora que soy libre, sé que seguirán habiendo mentiras hacia mi persona, porque siempre intentan inculparnos para desviar la atención de los problemas sociales o de nuestras verdaderas causas”, afirma.

Hugo Melinao recuerda que vivió una situación similar en 2010, cuando se le acusó de la quema de un bus de la Forestal Mininco: “Estuve cinco meses en la cárcel y salí porque no había nada para inculparme. En el 2014 me encerraron por atentar contra camiones en la ruta 5 sur en Pailahueque. Esa vez me fueron a buscar a la casa durante la noche. Había una bulla de perros insoportable en la calle y salí a ver qué estaba pasando, no alcancé ni a ponerme ropa. Abrí la puerta y me preguntaron “¿Hugo?”, “sí”, les respondí. Después de eso me llegó un balazo en la pierna. Tengo claro que estaban preparados, porque me dieron justo en la pierna entre tanta oscuridad. Luego me llevaron a un hospital y allá un comandante de Carabineros me dijo que estaba detenido. Recuerdo que no me leyó ni los derechos. Yo quedé helado, porque era una víctima más e iba a quedar preso sin saber qué estaba pasando. Más tarde me enteré de los atentados y supe altiro que me querían culpar. Fue un intento aberrante para bajarme de todas mis responsabilidades como dirigente mapuche. Pero así es el Estado chileno y su policía con los pueblos indígenas”.

“Lamentablemente, el Estado siempre ha sido opresor con mi familia y con muchas otras. Ha creado montajes junto a empresas y camioneros para desviar la atención, como la “Operación Huracán”. Tengo la intención de tarde o temprano demandar al Estado Chileno por daño y perjuicio en mi contra, porque todo fue falso. Es tanta la represión que sufrimos que cerraron una escuela porque el territorio, que fue robado por la Iglesia Católica, se lo cedió a Carabineros para que ellos se instalaran allí para más control en nosotros”, finaliza el dirigente.