Quién va a devolver tanta vida mapuche arrebatada, quién va a sanar tantas horas frente a muros de la machi, de Francisca mirando techos, horas y horas de espíritu cautivo, de manos atadas controlando indignación, conteniendo la ira de saberse inocente, despojada de su tierra y sus poderes, de saberse burlada por otro montaje grosero, otra vez, montaje vil hoy derrumbado a cuatro años, a 35 jornadas de juicio oral, a una decena de idas y vueltas de casa a cárcel, de cárcel a hospital, de hospital a fierros, de rejas puntudas a máquinas con suero, mostrando en cada viaje los ojos a cámaras televisivas inquisidoras, a focos que al otro día trasladan su rostro a páginas de diarios para que millones la creyeran terrorista, maldita terrorista. Quién va a devolver tanta dignidad suspendida, quién va a cicatrizar los arañazos provocados por la Fiscalía que en su supuesto curar daños ha hecho daño a tanta y tanta gente.

Nueve meses de cárcel, 270 días de sombras, 36 semanas de gritos de libertad recorriendo Chile en marchas nocturnas reprimidas con gases y aguas podridas. Miles de facciones de una machi impresas en afiches convocando a la rebeldía, tanta tinta y poleras entregadas a serigrafía, tanta selva triste siendo testigo de la ausencia de los once, los once perseguidos en el sur por la ley que te condena antes de investigarte, perseguidos por la cobardía de los hombres de la Fiscalía que ni siquiera este miércoles llegaron al tribunal a dar la cara. ¿Para qué tanta pusilanimidad? ¿Para qué tanto esfuerzo en torcer la verdad, planificando mentiras entre cuatro paredes, buscando palabras para convencer a un juez de su acecho, si al momento de los quiubos ni siquiera tendrán la hidalguía de resistir la mirada para reconocer la trampa? ¡Son inocentes, son inocentes! Es lo que no querían escuchar.

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Hoy ha caído otro montaje, otro intento por tomar a personas con apellido mapuche y con sangre indígena para ponerla en el sillón del condenado, casi de forma aleatoria, en el sillón del poseedor de la maldad, del articulador de la violencia. Hoy ha caído otro montaje, otro empeño por convertir el símbolo de los antepasados, la machi, el corazón de la articulación espiritual, en el corazón de la articulación delictiva. Hoy ha caído otro proyecto por hacer de este país un país más racista, más del blanco poniendo la pata encima del negro, más del poderoso ajeno a lo natural violando y masacrando para cumplir con sus intereses. Más de balas despertando niños en comunidades, más de lumas reemplazando al lápiz en escuelitas rurales porque sí.

Quién, díganme quién se va a hacer cargo de tanta cobardía, de tanta justicia de cascarón. Quién va a devolver a Francisca los años de esperanza de vida que la cárcel le quitó, quién devolverá a cero la erosión de su gastritis recrudecida por la prisión, quién reconstruirá los huesos carcomidos por la osteoporosis desatada tras las rejas. Quién va a asegurar que este nuevo papelón del Estado chileno buscando mermar al pueblo mapuche detendrá las operaciones en marcha, la ridiculez de la “Operación Huracán”, ridiculez tan ridícula que tuvo que ser desmontada hasta por la Corte Suprema. Quién, quién puede asegurar paz en un sistema democrático, el de nuestro portentoso Chile, que cuando se trata del mapuche tolera e incentiva la inoperancia, la falta de rigor y el reinado de lo burdo. Quién puede asegurar a Francisca que, mientras siguen militarizando su región sin dialogar para una solución, no van a ir por ella por tercera vez.

¿Renunciarán los fiscales Alberto Chiffelle y Luis Arroyo? ¿Los veremos condenando a nuevas machis y peñis cuando ya todos se olviden de esta injusticia? ¿Aparecerán sus rostros en todos los diarios y noticieros para que el país los condene por flojos y mentirosos? Mientras no estemos seguros, lo que quizás nunca ocurra en esta tierra de lacayos del dinero imperialista, es necesario mostrar en todo lugar posible los siguientes nombres, los nombres de once personas mapuche perseguidos por la mortandad de la injusticia, once nombres hoy oficialmente inocentes, a quienes nadie puede devolver el trozo de vida que les han quitado: Francisca Linconao Huircapan, Aurelio Catrilaf Parra, Eliseo Catrilaf Romero, Hernán Catrilaf Llaupe, Sabino Catrilaf Quidel, Sergio Catrilaf Marilef, José Arturo Cordova Tránsito, José Manuel Peralino Huinca, José Tralcal Coche, Juan Tralcal Quidel y Luis Tralcal Quidel.


Director Noesnalaferia