La decisión del Tribunal Oral en lo Penal de Temuco de absolver a los 11 comuneros mapuche que estaban siendo acusados por la muerte de Werner Luchsinger y Vivian Mackay la madrugada del 4 de enero de 2013 generó polémica.

La Fiscalía, desde su principal cabeza nacional, Jorge Abbott, apuntó directamente contra los jueces. Esto pese a que la resolución tomada el martes fue unánime y señaló que el Ministerio Público no logró comprobar la implicación de ninguno de los imputados en el delito.

La investigación contó con una serie de pruebas que se fueron cayendo una a una a lo largo del juicio y que incluso eran expresamente contradictorias con lo encontrado en el sitio del suceso. Además de otras irregularidades que cometieron las policías, como amenazas e incluso -según una de las tesis presentadas en el juicio- plantación de pruebas en el caso de la machi Francisca Linconao.

[Lee el reportaje de El DesconciertoHistoria de un fracaso: Así fue cómo la Fiscalía imputó a 11 inocentes la muerte de los Luchsinger Mackay]

Una de las grandes revelaciones que se conoció en el juicio fue que el Ministerio Público, que acusaba a 11 personas de terroristas, mantenía abiertas otras 5 líneas de investigación que iban en sentido contrario. Es decir, donde los implicados eran otros.

Esto fue duramente criticado por las defensas. Sobre todo porque fue el fiscal local de Temuco, Alberto Chiffelle, quien en su alegato de apertura, dijo que se habían cerrado todas las otras líneas de investigación.

Sentados en el estrado y ante el contra interrogatorio de los abogados, los policías Raimundo Villegas, Guillermo Vilches y Claudio Leiro -todos de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales de la PDI y quienes estuvieron a cargo de la investigación desde la misma madrugada del 4 de enero-, reconocieron que todas las líneas de investigación seguían abiertas.

Esto obligó a que el fiscal Luis Arroyo, en su alegato de clausura, reconociera esta situación.

Vale recordar que la imputación contra los 11 comuneros se basó precisamente en el testimonio de Villegas, Vilches y Leiro. Los últimos dos son objeto de una querella por apremios ilegítimos de parte de José Peralino, el imputado que, según ellos, habría reconocido el delito y delatado al resto. Hoy existe una verdad judicial sobre eso: No hay pruebas que acrediten la veracidad de ese testimonio.

Los 11 implicados en el caso Luchsinger Mackay fueron liberados el martes / Agencia Uno

El cuñado del machi

El único condenado por la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay es el machi Celestino Córdova.

Al machi lo encontraron a menos de 2 kilómetros de la granja Lumahue con una herida de bala. Aunque hasta el día de hoy existen dudas respecto a esa herida, pues nunca se comprobó que fuera una bala de Werner Luchsinger la que lo hirió, todas las teorías que el Ministerio Público tiene sobre lo que realmente ocurrió ese día incluyen a Córdova, quien fue sentenciado a 18 años de prisión.

Entre las personas que han conocido al detalle el caso, se comenta que la tesis que se ve como más probable es una que involucra a un cuñado del machi Celestino. Esta línea la indagó Carabineros, después de enterarse de un hombre que comentó a sus amigos que la noche del 3 de enero había estado tomando con el machi Celestino, su cuñado, en su casa.

En la noche, después de haberse retirado, el machi lo habría contactado para que le hiciera un flete. Entonces traslada a Córdova y a otras personas desconocidas a un lugar que no conocía. “Cuando nosotros (BIPE) tomamos la línea por orden de la fiscalía comenzamos a hacer las indagaciones correspondientes y en definitiva se logra establecer que los va a dejar en una camioneta cabina Chevrolet blanca“, aseguró el oficial Reinaldo Villegas en el juicio oral.

Lo interesante de esta línea investigativa es que se haría cargo de dos evidencias del sitio del suceso que la investigación contra los 11 imputados nunca pudo abordar: Primero, la camioneta Chevrolet blanca de una cabina que, según testigos, fue reconocida cerca de la granja Lumahue. Incluso algunos declararon a Carabineros ver a cuatro encapuchados en ella. Y segundo es el hecho de que hayan estado tomando, pues a Celestino Córdova se le encontró esa noche con hálito a alcohol.

Otro punto tiene que ver con el número de personas involucradas. Los testigos entrevistados por Carabineros hablan de entre 3 y 4 personas que vieron, por ejemplo, escapar del cerro Rahue hacia Rañinco y hacia el fundo Santa Margarita.

Esto contradice con la tesis que llevó el Ministerio Público a juicio, pues no eran solo los 11 imputados involucrados, sino que se hablaba de un grupo de 30 personas. Además, la evidencia balística en el fundo de los Luchsinger no logró acreditar la presencia de más de 4 personas.

En el juicio, el PDI Vilchez reconoció que se indagó “durante un año” en esta línea y que finalmente fue descartada, pues se entrevistó al cuñado del machi y este reconoció que en realidad era mentira y que le dijo eso a sus compañeros de trabajo por “dárselas de bacán”. Además, se quedaron con su testimonio de que en esa época la camioneta Chevrolet blanca estaba averiada y que él estaba en pleno aprendizaje de manejo. Sin embargo esto nunca se comprobó con pruebas -a la camioneta-, según reconocieron los propios policías.

Machi Celestino Córdova, único condenado en el caso Luchsinger Mackay / Agencia Uno

“El mal que aqueja” o un Peralino 2

Otra línea tiene que ver con una persona que residía en la comuna de Padre de las Casas, y que se encontraba “muy enferma, que estaba complicada, con tratamiento con una machi, creo que en Chol Chol y, que esta enfermedad, según los antecedentes, daban cuenta que tenía algunos problemas de personalidad por haber participado en un hecho, es decir, cargo de consciencia”, según explicó Vilchez. Este, tendría que ver con el caso Luchsinger Mackay.

Villegas explicitó más esto: “Se tomó contacto con una persona que no quiso identificarse por miedo a alguna venganza o represalia. Ella señalo que tuvo conocimiento de alguien estaba en cargo de consciencia ya que a él lo habían invitado a hacer pasar un susto, no matar a los ‘viejitos’, señala ella, que estaba con cargo de consciencia que se quería suicidar y que estaba siendo tratado con medicina tradicional mapuche por este mal que le habían hecho”.

Entonces, tanto Villegas como Vilchez reconocen que tomaron contacto con esta persona, además de una orden de la Fiscalía de allanar su casa.

Los policías explicaron que, ante la falta de pruebas, no se hicieron más indagaciones respecto al tema. Sin embargo, esta teoría fue mirada con suspicacia por muchos.

El relato da cuenta de una persona con “cargo de conciencia”, que no quería “matar a los viejitos” y que incluso “había pensado en suicidarse”. Estas tres frases fueron utilizadas literalmente por José Manuel Peralino Huinca en su supuesta declaración ante los mismos Vilches, Villegas y Leiro, en la línea investigativa que terminó con el juicio de absolución.

Según fuentes de la causa, el fin de la policía “siempre fue encontrar un Peralino”, en el sentido de encontrar a una persona pobre, de baja educación e incluso con déficit, a la que pudieran presionar y amenazar para culpar a los dirigentes mapuche que fueron llevados a juicio.

El actuar de la PDI de Temuco fue constantemente cuestionado a lo largo del juicio

Los otros 11

Otra línea tuvo que ver con un relato de una señora que reside en el sector de Reñico, que en la noche del 3 de enero se le perdió un animal y salió a buscarlo por los alrededores del cerro Rahue.

Entonces es que cuenta que vio a un grupo grande de personas haciendo una rogativa, donde estaba presente Celestino Córdova y otras 10 personas. Ella habría escuchado decirse entre ellos que “no se preocuparan, que iba a salir bien” y que “hay que ir a quemar, que hay que hacerlo sin mirar atrás”, según el relato de Villegas.

Un mes después, un cuñado de esta persona le confirma que vio también al mismo grupo esa noche portando bultos que parecían armas y que incluso habría escuchado la frase “vamos cabros, vamos a vengar la muerte de Matías Catrileo”.

Otras dos líneas investigativas tenían que ver con interceptaciones telefónicas alrededor del sitio del incendio y de una llamada a Radio Bío Bío esa misma noche que prestaba otros antecedentes y que tampoco fue indagada.

¿Abiertas o cerradas?

Todas las líneas investigativas acá mencionadas apuntan a personas distintas a los once que fueron acusados y de los que hoy se conoce su inocencia.

Y a diferencia de Peralino, ninguna de las personas que declararon, incluso los que lo hicieron con reserva de identidad, se retractaron.

Para muchos, la investigación del Ministerio Público siempre se dirigió hacia quienes fueron imputados, independiente de que fueran culpables o no. Por eso, el nombre de Luis Tralcal Quidel fue mencionado tanto por La Tercera como por El Mercurio a menos de una semana de ocurrido el incendio como uno de los posibles sospechosos.

El fiscal Alberto Chiffelle fue claro en su alegato de apertura del juicio oral: “Probaremos que cada una (de las líneas investigativas) se indagó cabalmente y hoy estamos haciendo imputaciones responsables a los acusados”.

En su testimonio en estrado, el oficial de la BIPE Reinaldo Villegas, quien estuvo a cargo de la investigación desde el primer minuto, dijo en relación a las otras alternativas: “Obviamente estas líneas están abiertas y no se cerraron en aquel entonces, pero hasta ahí llegamos”.

Fiscal jefe de Temuco, Alberto Chiffelle