Desde hoy viernes comienza a operar en la comuna de Las Condes la “farmacia de la clase media”, sumándose a la modalidad de farmacias comunales que ofrecen a los vecinos y vecinas medicamentos a precios más económicos que los que se encuentran en las grandes cadenas.

A partir de ahora, cualquier residente del barrio alto podrá acceder a fármacos más baratos que se dispensarán en los 33 locales que las farmacias Salcobrand regentan en el municipio. Los remedios se entregarán presentando la Tarjeta Vecino vigente, la cédula de identidad y una receta médica con menos de 30 días desde su emisión.

La iniciativa, bautizada como “El Botiquín de Las Condes”, ha sido impulsada por el alcalde de esta municipalidad, Joaquín Lavín, y -según dice- ofrecerá más de 670 medicamentos de primera necesidad “a precios iguales o más bajos que las farmacias populares“.

“Queríamos hacer una farmacia popular pero ir más allá de lo que son hasta ahora las farmacias populares, queríamos una evolución de la farmacia popular, por eso le llamamos de la clase media”, dijo el edil durante el lanzamiento de la iniciativa en una sucursal de Salcobrand al mediodía de ayer.

El ex candidato presidencial quiso diferenciarse de los otros municipios que implementaron las farmacias populares y aseguró que en su comuna los beneficios son “para todos, sin depender del nivel de ingreso”. Añadió también que aunque “las farmacias populares tienen un solo lugar de atención, normalmente la municipalidad, aquí hay 35 lugares para atender a la gente, sobre todo a los adultos mayores que no tendrán que ir hasta ese lugar; de la misma forma, tampoco habrá problemas de stock y tener que esperar 35 ó 40 días, sino que queríamos que la gente se pudiera llevar el medicamento al tiro”, precisó.

Más allá de que el alcalde UDI quiera destacar las ventajas de su propuesta, lo cierto es que existen diferencias mucho más sustanciales entre el modelo de Las Condes y el de Recoleta.

Dos fórmulas para el mismo fin

La primera farmacia municipal de Chile, la “Farmacia Popular Ricardo Silva Soto”, se inauguró el 15 de octubre de 2015 en Recoleta. Desde entonces, el modelo ha sido replicado hasta que hoy, según el Ministerio de Salud, existen más de 140 establecimientos de ese tipo en nuestro país, con un 28 por ciento de ellos ubicados en la Región Metropolitana. A éstos, desde hoy, se suman la treintena de locales de Salcobrand de Las Condes que también expedirán remedios a bajo coste.

Tanto el modelo de Jadue como el de Lavín persiguen el mismo objetivo: distribuir los remedios a mejores precios para mejorar la equidad en el acceso a la salud. Cada municipio decide si los medicamentos se entregan a los vecinos de la comuna, a todos los chilenos y chilenas o sólo a aquellos que cumplan unos requisitos concretos, como un máximo de ingresos.

Pero la principal diferencia entre ambos proyectos recae en la forma de abastecerse y el modelo que con ello se promueve.

Jaime Espinoza, subdirector de operaciones de Cenabast (Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud), explica a El Desconcierto que mientras las farmacias populares compran sus remedios a los laboratorios, a la misma Cenabast, a ambos a la vez o incluso a una farmacia de cadena -como algunas han hecho-, “la farmacia de la clase media” opera a través de la red Salcobrand.

Por otra parte, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, explicó a este medio que precisamente la alianza con la cadena Salcobrand hace que el modelo no pueda ser replicable porque la ubicación del retail y las cadenas de farmacias en la ciudad es “absolutamente asimétrica”. Y detalló: “Usted va a Las Condes y encuentra 33 establecimientos de la cadena, pero en Recoleta no es homologable. Nosotros no lo podríamos implementar, porque sólo sirve a las comunas de clase media-alta donde el mercado se instala porque ve asegurada su rentabilidad”.

Para él, “el modelo de Lavín alimenta al mercado -lo que para nosotros es un tanto ilegítimo en el actuar dentro de la Salud-, mientras que el modelo nuestro lo desincentiva”.

Jadue, que más allá de sus peros aplaudió que Las Condes se sumara a las farmacias comunales, criticó que “Lavín le transfiere a las farmacias para cubrir parte del descuento”, lo que para él se traduce en “un traspaso municipal a una empresa para asegurar la rentabilidad esperada”. Un “lujo” que, según dice, se puede dar Las Condes porque “ingresa un millón cien mil pesos por habitante al año, pero no una comuna como Recoleta -o la mayoría de las del país- que no superan los 150 mil pesos por habitante al año”.

/ Agencia Uno

Una marca coludida

En 2013, Salcobrand fue una de las empresas cuyos altos ejecutivos fueron enjuiciados por haberse coludido con Cruz Verde y Ahumada, las otras dos grandes cadenas  que controlan más del 90% del mercado farmacéutico en Chile. Como el fiscal del momento consideró que la ley “es insuficiente para hacerse cargo de la colusión como un fenómeno delictivo”, la defensa de los acusados aceptó la propuesta de la fiscalía de suspender temporalmente el juicio a cambio de recibir durante un año clases de ética empresarial y entregar $230 millones a organizaciones sin fines de lucro dedicadas a las salud.

El convenio que Lavín estableció con Salcobrand para impulsar “El Botiquín” sería el segundo acuerdo de este tipo que la municipalidad realiza con la compañía. Ya en abril de este año el alcalde firmó un convenio con la cadena para establecer un sistema de descuentos exclusivo para adultos mayores.

Desde Cenabast, Jaime Espinoza aseguró que siempre han estado dispuestos a trabajar con la Municipalidad de Las Condes: “Estamos abiertos a que el alcalde Lavín trabaje con nosotros, independientemente de que tenga esta figura a través de Salcobrand”, dijo.

El directivo también recordó que las farmacias comunales en ningún caso sustituyen la atención primaria que entregan los municipios a través de los consultorios, algunos de los cuales también distribuyen remedios a los vecinos. “Cubren otras necesidades de fármacos que quedan fuera de los programas sanitarios del gobierno”, cerró Espinoza.