Ases Falsos, una vez más, volvió a dar que hablar. Y no es por el concierto que darán el 15 de diciembre en el Teatro Caupolicán -el show más grande de su carrera- o por el reciente lanzamiento de su álbum de grandes éxitos titulado “Lo Mejor de Ases Falsos, Vol. 1”, sino que por una opinión netamente política.

En la previa de las elecciones presidenciales y parlamentarias, el compositor de la agrupación, Cristóbal Briceño, se despachó un breve ensayo sobre la democracia y el sufragio, a propósito de la jornada electoral de mañana 19 de noviembre.

A través de una publicación en su fanpage de Facebook titulada “Mensaje político para mí mismo”, Briceño argumenta:

“No votar también puede significar alto espíritu cívico, responsabilidad y decencia ciudadana. Hay quienes no votamos porque amamos a nuestro país y nos rompe el alma verlo entregado a la sinvergüenzura. Bien dijo el Spiderman chileno (que en realidad es ecuatoriano): ‘Me gusta Chile porque es estable, aunque ustedes vendieron todo, pero eso les da estabilidad’. Sí, cuando me abstengo lo hago con todo el espíritu cívico del que soy capaz. Lo hago por mi país. Abstenerse es un acto político así como disentir puede ser un acto de amor”.

Dicha visión de la democracia representativa ya fue plasmada en “Sal de Ahí”, una de las canciones de su último álbum “El Hombre Puede” (2016), donde canta: “yo quiero no ser representado, y lo quiero con cerebro, vientre y corazón”.

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En el texto, el músico dispara: “la clase política y el servicio público jamás se rozan, salvo en el discurso. Un político no es un servidor público, en el mejor de los casos es un pobre incauto atrapado en una red, una mosca bienintencionada. ¿Quieres servidores público? ¡Sé tú un servidor público! Ser un vecino amable, ser solidario con el desconocido, eso es servicio público. Ser considerado con el mirado en menos, estar atento y dispuesto a pararle los carros al abusador, eso es servicio público. Es ser alegre en el tedio citadino, es ser generoso en la escasez. No es un trabajo remunerado, es una manera de ser. Y otra obviedad: el político no sirve, se sirve. Ni siquiera opera conspirativamente -sería sobre estimarlos- simplemente se entrega al mejor postor”.

“No te dejes intimidar por discursos manipuladores como el de ‘yo pensé que tenías más espíritu cívico’. No te dejes intimidar con eso de que cuando no votas ‘le haces la pega a la derecha’. Bienvenido al planeta Tierra: la derecha siempre gana. Electos o no. Tanto mejor si son electos, un cariñito al ego no le viene mal a nadie, además podríamos dejar andando uno que otro proyecto de ley, pero si no son aprobados siempre se puede hacer algo, todo es conversable… eso son: ‘winners’. Y no nos dejemos intimidar con la cancioncilla de que es un derecho que costó ganar, a mí el voto no me parece otra cosa que un refinado truco que valida la dominación y el abuso sistemático. ¡Más de doscientos años de sufragio casi ininterrumpido y los representantes de este país siempre han sido de familias amigas! Lo que me recuerda, no te dejes intimidar cuando te amenacen de anti-democrático. Esto no es una democracia. Técnicamente, es una plutocracia, ¡la plata manda, chicos! Y así nos gusta, dirán. Bueno, yo también me la paso bien…”, argumenta.

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