Como para ponerle fin a quienes criticaban que fue electo “por secretaría” el año 2013, después de que la Nueva Mayoría se abstuviera de participar, hoy Giorgio Jackson puede jactarse de su primera mayoría nacional en la elección a diputados.

Más de 100 mil votos que no solo lo instalan a él de nuevo en el Congreso, sino que permitieron arrastrar a sus dos compañeros de subpacto, Gonzalo Winter y Natalia Castillo. Con una bancada de 20 diputados, Jackson se perfila como uno de los líderes del bloque. “Nos hace pensar ahora ya no sólo en hacer algo testimonial, sino que en incidir en los procesos políticos, reformas y discusiones legislativas“, afirma el reelecto diputado.

En conversación con La Tercera, Jackson asegura que “quien tiene la pelota en su cancha” de cara a la segunda vuelta es Alejandro Guillier, quien enfrentará a Sebastián Piñera en el balotaje.

A Chile no le conviene que Piñera sea Presidente, pero tenemos que ser capaces de interpretar aquella desconfianza al proyecto de la Nueva Mayoría que se ve expresada en nuestra votación sin renunciar a nuestra coherencia”, asegura Jackson, para continuar tajante: “Nosotros no queremos ser parte del gobierno. A partir del 11 de marzo nosotros nos paramos desde la vereda de la oposición”.

Jackson agrega que “en ningún caso” el Frente Amplio entrará a negociar con Guillier y la Nueva Mayoría. La opción del respaldo, para evitar el triunfo de Piñera, tendrá que ver con sus propuestas. “Él tendrá que ser el que responda si siente y si manifiesta el interés de convocar a ese electorado que está por no más AFP, una asamblea constituyente, un sistema de seguridad social también en la salud, un impuesto a los súper ricos, bajar el sueldo de los parlamentarios a la mitad, limitar las reelecciones”, dice.

“La presión no está en el Frente Amplio. La presión está en la candidatura de Guillier para interpretar y generar acciones en torno a lo que significa el proyecto del Frente Amplio”, agrega el diputado.

Ante la insistencia de, si Guillier toma esas banderas lo apoyarían en su gobierno, el parlamentario por Santiago insistió en que el Frente Amplio se parará “con plena autonomía, porque somos un proyecto político distinto al de la Nueva Mayoría”.

Una de las principales razones para tomar esa postura, dice Jackson, es la experiencia que tuvieron en Revolución Democrática en 2013, cuando decidieron un “apoyo crítico” a la Nueva Mayoría, que se tradujo en cargos en el gobierno. “Es parte de los aprendizajes colectivos que nos tocó vivir: por un lado, sentir la frustración de no poder influir todo lo que nos gustaría en una agenda educacional que se quedó truncada, y por otro lado un costo en opinión pública de pensar que todo lo hicimos nosotros”, reconoce.