Fue un artista reconocido por su pueblo. El tallador mapuche Ildefonso Quilempán Astorga, quien falleció el pasado domingo en un accidente de tránsito en la ruta que une Carahue con Puerto Domínguez -en la Región de La Araucanía- fue despedido con honores por su pueblo y recibió una misa póstuma con la presencia de autoridades de la zona.

Quilempán fue velado en su casa, ubicada en la comuna de Nueva Imperial, hasta donde llegaron amigos, familiares y admiradores de su trabajo en madera. El artista, originario de Puerto Domínguez, es hijo de campesinos mapuche y fue criado en la comunidad Quilempan, que ahora se llama Quechocahuin.

“De acuerdo a mi trabajo me denomino como escultor. Cuando empecé a hacer este trabajo no sabía qué nombre llevaba”, señaló el artista en una entrevista realizada en 2014. En su búsqueda como autodidacta, llevó lo mejor de su arte a varias comunas de la región y el país, dejando un legado imborrable para quienes visitan la zona y reconocen sus escultoras en diversos rincones de Nueva Imperial, San Juan de la Costa, Lebu, Puerto Domínguez y Laraquete.

El escultor definía su trabajo como meticuloso y aclaraba que nunca hizo una obra por azar: “Me encanta rescatar todo lo que tiene que ver con la memoria histórica, ya sea del mapuche o del huinca. Todo lo que yo hago tiene un propósito o un sentido cultural”, señaló en otra entrevista.

Foto: El Ciudadano.

Su interés partió por la mueblería y se expandió más tarde a tallados menores que con el tiempo fueron creciendo hasta convertirse en obras monumentales: “Conozco la cultura mapuche, viví la resistencia. Dios me puso en este momento para hacer este trabajo. También me dio un remezón y enmendé el camino. Sé cómo enyugar los bueyes, como montar un caballo y cuántas vueltas tiene la coyunda. Por eso puedo darle una tridimensionalidad a los trabajos que hago con animales o con personajes porque yo viví esa vida”, recalcaba.

El artista tenía múltiples planes pendientes, como la elaboración de esculturas de los 12 guerreros más importantes de su pueblo, entre otras obras que buscaban rescatar y representar la vida de su pueblo.

Sus restos mortales recorrieron las calles principales de la zona, adornadas por las esculturas del artista mapuche, hasta llegar al Cementerio Municipal, donde fue enterrado y despedido por su pueblo.