El fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias, investiga a Sebastián Dávalos por los presuntos delitos de estafa y emisión de boletas falsas.

Esta es la última arista del caso Caval en el cual también se podría dejar en evidencia un posible ocultamiento de datos por parte del Servicio de Impuestos Internos.

Esta investigación surgió a raíz de la querella por estafa que presentó el empresario Gonzalo Vial Concha, quien pagó una cifra cercana a los mil millones de pesos a Caval por informes que serían plagios.

El Mercurio publicó la declaracion de Mauricio Valero, socio de Caval, que explica que las glosas de las boletas emitidas por el hijo de la presidenta, por 10 millones de pesos, fueron determinadas como asesorías comunicacionales por orden de Compagnon.

Dávalos reconoció que en el primer semestre del 2012 realizó labores paralelas para la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales y para la sociedad de la que es parte su esposa Natalia Compagnon.

“Debo aclarar que las mismas no corresponden a la asesoría que en ella se expresa; esto porque Natalia Compagnon decidió que su marido emitiera boletas con dicha ‘glosa’ por los trabajos que efectuaba para Gonzalo Vial, ya que él aún se desempeñaba en un cargo de gobierno; y, según ella, consideraba que una asesoría comunicacional no implicaba una transgresión administrativa”, constata la declaración de Valero.

Además se indagan informes y asesorías por las cuales se desembolsó un total de $17.777.000 a través de boletas que fueron emitidas por Dávalos y la directora de Caval, Sol Herreros.