“Tiempos Mejores” es un punto de inflexión entre un estado cualquiera y otro mejor. Sebastián Piñera utilizó dicha frase como eslogan para sintetizar el relato que quería comunicar en su campaña y del que durante meses nadie podría haber dudado de ser una declaración de intenciones como la de cualquier otro candidato. Sin embargo, ese relato se fue desvaneciendo y extraviándose en el horizonte desde el día posterior a la primera vuelta presidencial.

Este extravío tiene como origen los resultados electorales del pasado 19 de noviembre que fueron una sorpresa para el país y que en gran medida tienen causa en la influencia de la preverdad de las encuestas y de expectativas editoriales que no manifestaron que la votación de la derecha no era tan alta como esperaban y que la votación del Frente Amplio era bastante mayor a lo concedido por los estudiosos de la opinión pública.

El relato extraviado de la derecha se evidencia cuando se pasa de verbalizar “Tiempos Mejores” a la constante asociación de Alejandro Guillier con Nicolás Maduro y Venezuela, fue así como pudimos ver a la diputada electa Érika Olivera diciendo que “lo más probable es que vayamos hacia allá (Venezuela)” si es que ganaba Alejandro Guillier o al propio ex presidente Piñera señalando que el candidato de la Nueva Mayoría “se parece cada día más Maduro”.

En política las palabras son vacías si se hace exactamente lo contrario a lo que se dice; no son “Tiempos Mejores” la forma en que Chile Vamos ha realizado su campaña, no pueden ser tiempos mejores que un ex Presidente de la República declare que “En primera vuelta, muchos votos estaban marcados previamente por Guillier o Sánchez”, puesto que pone en duda y deslegitima un sistema que ha funcionado desde el regreso a la democracia y que prestigia a nuestro país a nivel mundial.

Es preocupante el cambio de relato de un candidato que podría ser quien gobierne Chile durante los próximos cuatro años. Realmente preocupa, porque denota falta de convicciones ante escenarios desfavorables y eso es muestra de falta de conducción política lo que a la larga se traduce en escenarios de incertidumbre para el país y eso sí que es desfavorable para que Chile alcance el tan anhelado desarrollo, el mismo que el ex presidente Piñera también ha declarado querer alcanzar.


Sociólogo, Universidad de Valparaíso