Chandler Self estaba lista para cruzar la meta de la Maratón de Dallas, tras sacarle una amplia ventaja a su más cercana perseguidora. Sin embargo, cuando solo faltaban metros para el final de la carrera, se desplomó sin más.

La atleta perdió fuerzas en sus piernas y cayó al suelo, provocando de inmediato la reacción de Ariana Luterman, una competidora que participaba haciendo un relevo y no estaba interesada en la prueba principal. La joven no dudó en ayudarla a levantarse y ambas cruzaron juntas la meta. 

“No sé muy bien qué pasó. Mis piernas se volvieron gelatinosas en la milla 24 (kilómetro 39 aproximadamente) y luego en la milla 25.5 se pusieron peor tanto que cada paso que daba se me doblaban. Creo que comencé como a delirar en el final, no sabía qué estaba pasando”, contó Self.

Por su parte, Ariana Luterman señaló que “lo único que pensé al verla era en levantarla, así que la levanté. Creo que al principio ella estaba confundida. Caminábamos un poco y colapsaba, cada un par de pasos era como volver a empezar y quedaban 20 metros para el final”.

La joven de 17 años recalcó que “de ninguna manera iba a comenzar a correr y dejarla allí. Estaba tan preocupada de que no fuera a hacerlo. Así que la recogí con todas mis fuerzas. Justo cuando llegamos a la línea de meta, simplemente la empujé delante de mí para que fuera ella quien cruzara esa línea”.

Con su actitud, Luterman evidenció que el deporte es más que competencia física y que implica también trabajo en equipo, solidaridad, respeto y cooperación. No obstante, su gesto no estuvo libre de polémica, ya que en las maratones está prohibido que una atleta sea ayudada por otra.

Sin embargo, como Self completó la maratón con 3 minutos de diferencia respecto a su perseguidora inmediata, los organizadores entendieron que la diferencia era suficiente para considerar que lo habría logrado sin ayuda y decidieron proclamarla ganadora.