Tras 12 horas de debate parlamentario y por 128 votos a favor y 116 en contra, finalmente este lunes el Parlamento argentino aprobó la controvertida reforma previsional impulsada por el gobierno de Mauricio Macri.

La norma, que eleva la edad de jubilación y modifica la pensión de más de 17 millones de beneficiarios, se debatió en el Congreso mientras en las calles de la capital argentina se convocó un paro y una extensa protesta que fue duramente reprimida por las fuerzas de seguridad, dejando un balance de 162 heridos, entre ellos, 88 policías y más de 60 detenidos.

El de ayer era el segundo intento del oficialismo por convertir en ley el proyecto que regula los subsidios sociales a la pobreza y las pensiones. El primero tuvo lugar el pasado jueves 14 de noviembre y también terminó con la policía disparando balas de goma, esparciendo gases lacrimógenos y cargando contra los manifestantes. Pablo Piovano, reportero gráfico de Página/12, estaba cubriendo la protesta cuando la represión lo pilló de pleno.

pablo piovano

/ Foto: Festival Gabriel García Márquez.

Piovano, que lleva 18 años en su profesión, explica a El Desconcierto que el jueves 14 se dirigió al Congreso para cubrir las protestas que se sucedieron en las inmediaciones del edificio cuando se empezó a tratar la ley de reforma previsional. Dice que a los cinco minutos de llegar allí sintió los gases y la gente empezó a dispersarse. A los 20 minutos, entró en un quiosco de diarios para recuperarse de los gases, ubicado entre las calles Rivadavia y Montevideo. Lo seguían un grupo de policías que estaba disparando. Explica que uno de ellos lo miró a los ojos, le vio la cámara, le apuntó y le descargó un cartucho con 12 balas de goma que le impactaron todas en el cuerpo. “Me disparó a 4 metros más o menos, porque si no los perdigones se abren y recibes menos”, denuncia.

¿Cómo se ha vivido el aumento de represión en las calles de las principales ciudades del país tras la llegada de Macri?

Como una visagra y un punto límite de las tensiones frente a las políticas macristas que se viven. Hay un sector muy grande del país, casi la mitad de la población, que ha estado soportando una serie de medidas que, si bien se imaginaban, no son las que Macri había prometido. Él había hablado de pobreza cero, de no tocar nada a los jubilados. Sin embargo, todo lo que está haciendo no corresponde con su discurso. Lo que vivimos estos días en las calles lo habíamos visto pocas veces en los últimos 10 o 25 años. La cantidad de gases y balas que dispararon en las movilizaciones de los últimos días nos podría llevar al 2001, pero hacía mucho que no se veía un escenario donde la gendarmería sitie el Congreso y las calles.

¿Cómo afecta esto a los medios de comunicación y a la libertad de prensa?

Lo que están haciendo es disciplinar a los medios y a las voces opositoras. Yo soy fotógrafo, recibí el impacto de 12 balas de goma. El policía me miró, vio que era fotógrafo y me disparó. Lo mismo con muchos compañeros que tenían programas en la televisión y la radio y fueron desterrados. Casi un 90% de los periodistas opositores fueron silenciados, corridos de sus puestos de trabajo. Tienen una hegemonía casi total y sin voces disidentes. Eso es muy peligroso para el tejido democrático.

¿Cómo se presentan los próximos dos años de macrismo y de construcción de la agenda neoliberal, tras la aprobación de un tema tan sagrado como las pensiones?

Estamos viendo que las garantías individuales también están siendo laceradas. Hay mucho miedo a cual será la reacción posterior en la calle porque quieren disciplinar e ir a fondo con todo. Podemos imaginar un escenario bastante problemático porque, por ahora, usaron balas de goma, pero Macri salió a apoyar a la policía. No está viendo que las organizaciones sociales están en la calle reclamando los derechos de los jubilados y de los más pobres, en el caso de la asignación por hijo. El nivel de insensibilidad es muy alto.

Ante la respuesta de Macri, ¿el aumento del neoliberalismo será directamente proporcional al fortalecimiento de los movimientos sociales en las calles?

En los últimos 10 años había empezado una discusión política, sobre todo en la juventud, que hasta entonces había estado ausente y distante, al igual que el resto de la población. Eso, debido a los 10 años de menemismo que fueron realmente muy pobres y dejaron al pueblo completamente desentendido de la política. Entonces empezó un compromiso y una militancia por parte de los movimientos sociales y de las personas que apoyan los derechos humanos. Hubo algunas victorias y logros sociales que hicieron que el movimiento se ampliara y se involucrara en la política un sector mucho más grande de la sociedad. Ahora estos sectores están realmente muy preocupados por todo lo que se viene sucediendo. El fortalecimiento se produjo durante los últimos 10 años, y ahora que quedaron ahogados por este gobierno, se vive con mucha preocupación. Lo ocurrido en estos días fue una demostración de un descontento muy grande que seguramente se profundizará.

Y la oposición, ¿cómo puede hacer frente a la mayoría legislativa de Macri en el Congreso?

El único resguardo y fortaleza de la oposición política está en la calle, con los sectores sociales y la militancia. Cada vez que se atropella un derecho la población va a responder y saldrá a defenderlo. Lo de ayer fue muy importante: eran las tres de la mañana y la gente salió de sus casas en paz, con cacerolas, en cada barrio, para dirigirse hacia el Congreso y quedarse hasta la madrugada esperando la resolución en el Congreso. No sé cuántos países del mundo pueden hacer eso.

También estamos muy preocupados porque en las protestas de ayer hubo 12 compañeros heridos de la Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina (ARGRA), ocho de ellos con balas de goma. Eso es fuerte. El jueves pasado tiraron gases en la cara a diputados, frente a las cámaras. El nivel de impunidad es alto y también hay parte de la población que apoya eso, que es fascista, y demuestra que la dictadura que tuvimos, que fue muy cruenta, sigue viva. La famosa grieta se está acentuando de forma peligrosa. Se evidencia que el tejido democrático se está rompiendo. Otro ejemplo, lo que está haciendo la justicia con la oposición de primera línea, que sin tener aún una sentencia, muchos están presos. Pueden haber tenido hechos de corrupción, eso no puedo decir que no sea así, pero que estén presos sin una sentencia preocupa también por la independencia de poderes. Los medios, el poder judicial y el poder político están en un círculo íntimo que pone en riesgo a todas las instituciones democráticas y los derechos individuales.