Los médicos y médicas de Bolivia llevan 35 días de movilizaciones masivas que se han extendido a lo largo de todo el país y han generado enfrentamientos con la policía.

Los dirigentes del gremio enviaron este martes una carta a Evo Morales para pedir un “diálogo sensible y sin condiciones”, y algunos exigen que el mandatario esté en la mesa de negociaciones. Sin embargo, el gobierno ha dicho que para conversar se debe suspender la huelga, que ha mantenido únicamente los servicios de emergencia. La ministra de Salud, Ariana Campero, aseguró que el gobierno se sentará en la mesa una vez que los médicos retomen la atención en los hospitales. “El sector de la salud no tiene por qué jugar con la salud de la población boliviana”, dijo. “Dejen de maltratar a los enfermos”, agregó.

Mientras, la Confederación Sindical de Trabajadores Gremiales Artesanos, Comerciantes Minoristas, Vivanderos y Trabajadores por Cuenta Propia, señalaron que apoyarán las demandas del sector de la salud y que darán un plazo de 10 días al gobierno para que derogue la ley.

Desde el 23 de noviembre, los médicos se volcaron a las calles para protestar contra la derogación del artículo 205 del Código Penal, que tipifica la mala práctica profesional. Éste endurece las sanciones contra los médicos que dañen la salud del paciente o le provoquen la muerte, por negligencia médica. La norma, además, establece una compensación económica, inhabilitación de ejercer la actividad e incluso pena de cárcel, entre dos y seis años, en casos de lesiones muy graves. Los médicos aseguran que estas medidas “criminalizan” el accionar médico.

Además, la creación de una Autoridad de Fiscalización y Control de la Seguridad Social, que estará encargada de regular y controlar los servicios médicos públicos y los centros privados, entre otros, y podrá realizar auditorías para fiscalizar el funcionamiento y la atención de pacientes en todo el país. Además, el gobierno busca regular los precios de las consultas médicas privadas.

A pesar de que cuentan con el apoyo popular -en las protestas se leen carteles de “yo apoyo a mi médico”- el diálogo con el gobierno de Evo Morales parece lejano, la situación en los centros de salud se complica cada día más y unos 15 médicos se encuentran en huelga de hambre.