Este domingo en Cuba se realizaron votaciones para la renovación del parlamento con candidatos avalados por el partido de gobierno. Este proceso finalizará en abril de este año con la elección del nuevo presidente del país que verá como líder a una persona alejada de la familia Castro que gobierna desde 1959.

La Asamblea Nacional será la instancia resolutiva que elegirá el 19 de abril al presidente que reemplazará a Raúl Castro (86) en el poder. El político junto a su hermano Fidel, fallecido en 2016, han gobernado la isla por casi seis décadas.

A pesar de su salida del poder, se espera que Castro se mantenga como jefe del Partido Comunista. Mientras que el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel (57), está situado a vista de analistas y encuestas como el candidato con mayores posibilidades de convertirse en el nuevo mandatario de Cuba. Cabe destacar que la posible llegada del político marcaría un cambio generacional desde los gobiernos de la historia revolución.

Díaz-Canel, quien es dirigente del Partido Comunista, ha indicado que la elección indicaba que los cubanos querían defender su independencia. “Estamos en medio de una relación con Estados Unidos que se ha ido deteriorando en los últimos tiempos y que se ha ido deteniendo todo aquel proceso del restablecimiento de las relaciones, producto de una administración que ha ofendido a Cuba y que vuelve a la retórica de la guerra fría”, comentó, según recoge La Tercera.

El padrón electoral cubano contempla a más de ocho millones de ciudadanos que votarán para ratificar en dos listas oficiales a diputados a la Asamblea Nacional y también delegados a las 14 asambleas provinciales.

Dentro de los candidatos a parlamentarios, seleccionados en comisiones supervisadas por el Partido, se encuentran, entre otras personas, el actual presidente Raúl Castro y a otros dos veteranos de la revolución de 1959, José Ramón Machado Ventura (87) y Ramiro Valdés (85).

Eso sí, Castro ha manifestado que en abril, al terminar su mandato, se retirará del gobierno y se espero que sus colegas más longevos hagan lo mismo, produciéndose así un gran cambio generacional en la política cubana.