“Para que Angélica triunfe en una estructura dominada por el varón, tiene que comer, beber, respirar y sudar autovaloración”.

Esa frase, dicha por la mamá de Angélica, Carlota Pickles, demuestra el espíritu que envolvía a la caricatura original de Klasky-Csupo la cual gozó de gran popularidad en los ’90 y los tempranos ’00. Vista con perspectiva, hoy se presenta como una serie feminista de avanzada.

Para ello, basta fijarse en la figura de la misma Carlota, una exitosa ejecutiva que opera como CEO de Mega Corp. y que generalmente lanza frases sobre el machismo en el mundo de los negocios.

En la serie hay paridad de género en los personajes, los roles de masculinidad son diversos (los padres están en la casa y realizan labores domésticas con total naturalidad) y existe una alta corresponsabilidad parental y los roles de género están igualados en los juegos de los bebés.

Contraria a los estereotipos de género y posicionando mujeres como líderes, así se se presentaba la serie infantil Rugrats al público. El dibujo animado que vio su estreno en 1991 presentaba visiones de distintos tipos de familia, mostrando constantemente actitudes relacionadas con la corresponsabilidad o la realización compartida del trabajo domestico.

De la misma forma, los juegos que desarrollaban los pequeños personajes muchas veces rompían estereotipos de género respecto a los roles que representaban o la ropa que vestían. Los gemelos Phil y Lily juegan todo el tiempo a quién es el niño o la niña para confundir a los adultos. Angélica, en tanto, es una niña con actitud, valiente y determinada

El sitio DiverGente lanzó un viral donde resume un poco más de un minuto por qué Rugrats es una serie feminista de avanzada.

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