Diversos hechos de violencia perpetuados por carabineros en Temuco han marcado la agenda pública local, nadie ha estado indiferente con respecto a la represión ejercida hacía las mujeres mapuches que comercializan sus productos en las calles de la capital regional. A pesar de que existen tratados internacionales que protegen las formas de subsistencia y economía de los pueblos originarios, el Alcalde de Temuco, Miguel Becker, no ha tenido reparos en establecer ordenanzas que han terminado en fuertes niveles de represión, es más, las ha respaldado públicamente en diferentes medios. Nuevamente las mujeres mapuches se ven expuestas a la violencia del Estado donde ya no sólo son hostigadas en sus comunidades, sino que también se les niega el poder subsistir de una forma tradicional en el territorio.

Es así como podemos evidenciar los altos niveles de violencia que se ejercen contra la mujer mapuche, por ello, cabe preguntarnos cuál es el rol que cumplen en la realidad social de la región. Ya es totalmente repudiable ver las escenas en donde mujeres mapuches son violentadas en las comunidades y en las calles de la principal ciudad de la novena región, sin embargo, nos vemos en la necesidad de ir aún más al fondo, en donde los datos nos muestran la cruda realidad que viven diariamente. Por tanto, la intención de esta columna es visualizar tal condición, ya que consideramos preciso también hablar de tales cuestiones, puesto que la discriminación, la exclusión y la represión se suman a las precarias condiciones sociales que hoy poseen.

Siguiendo esta línea, podemos señalar que en Chile las condiciones de los pueblos originarios son considerablemente precarias, estas se agudizan aún más por ciertos factores que generan discriminación y que a la larga terminan contribuyendo a que se generen diferentes desigualdades. En el caso de Chile, existen marcadas diferencias por género y estas se agudizan aun más por pertenecer a una etnia o pueblo originario. En ese sentido, las mujeres mapuches no solo sufren de discriminación por el hecho de ser mujeres, sino que también ésta se agudiza por ser mapuches.

Diversos estudios nos dan a conocer las inequidades de las cuales son objeto las mujeres mapuches, éstas se dan en casi todos los aspectos de sus vidas y particularmente en materia socioeconómica,  debido a ello, y a otras problemáticas como la falta de salud u otros factores, la constante represión que viven las comunidades provoca que muchas veces las mujeres mapuches se vean forzadas a emigrar hacia las ciudades, en donde también se ven expuestas a otras dificultades que van desde el acceso al trabajo, el empleo en trabajos de baja calificación, aislamiento social, etc. Por su parte, en el caso de las mujeres mapuches que continúan viviendo en el área rural, generalmente éstas se encuentran en situación de pobreza acompañado de otras problemáticas.

Cuando se trata de abordar estos problemas ya sea desde la academia, desde las políticas públicas o desde los programas gubernamentales, generalmente se establecen medidas y análisis homogéneos hacía la discriminación que sufre el pueblo mapuche en su conjunto, sin hacer la diferencia entre hombres y mujeres, donde éstas últimas se encuentran aún más precarizadas por su género. Es así como lo plantea Caniulef (2003) quien asegura que existe una invisibilidad analítica hacía las mujeres mapuches, sobre todo en documentos que refieren a los derechos de las mujeres en Chile los cuales generalmente no hacen mención sobre la mujer indígena .
Dados estos antecedentes, para poder profundizar más en la realidad de la mujer mapuche en la región de la Araucanía, utilizaremos una de las tantas metodologías que la teoría de género nos ha entregado, nos referimos al enfoque de la interseccionalidad, el cual se plantea como un “modelo analítico para entender las diferencias, o de manera más precisa, entender las desigualdades sociales’’ (Hernandez, 2011:17), método que va en contra posición de ‘’la limitación que supone tratar el género como una categoría única’’ (Zapata, Cuenca y Puga, 2014: :23) sino que entiende que existen ‘’interrelaciones entre varios ejes de diferenciación más allá del género, considerando también la raza, la sexualidad y la clase social’’ (Zapata, Cuenca y Puga, 2014:22), de esta forma utilizaremos tres categorías de análisis, la primera el género (Hombre y Mujer), la segunda el Pueblo Originario (Mapuche y No Mapuche) y la tercera Zona de residencia (Rural y Urbana). Definidas las categorías haremos una extracción de datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) del 2015 la cual es la más reciente, realizaremos un análisis comparativo de la situación de la mujer mapuche en la región de la Araucanía utilizando las variables de Ingresos por Ocupación Principal, Pobreza por Ingresos, Pobreza Multidimensional y Escolaridad.

Comencemos con los Ingresos, el promedio de ingresos por ocupación principal de la mujer mapuche rural alcanza los $199.000, correspondiendo a la cifra más baja. Por otro lado, mientras que la mujer mapuche urbana posee en promedio $292.000, no  supera la media de ingresos de la mujer que no pertenece al pueblo mapuche y que vive en el área rural quien alcanza los $297.000. También, podemos dar cuenta que el 50% de las mujeres mapuches que viven en el área rural perciben un ingreso igual o menor a $200.000, mientras que en el caso de la mujer mapuche urbana el 50% de ellas gana un sueldo igual o menor a $240.000, lo sorprendente de esto es que en los dos casos no se alcanza el sueldo mínimo establecido en Chile en el año que se hizo la encuesta.

Con respecto a la pobreza por ingresos, las mujeres que no pertenecen al pueblo mapuche se encuentran en mejores condiciones debido a que solo el 13,3% se encuentra en condición de pobreza y un 6,1% en extrema pobreza, quedando incluso mejor posicionadas que los hombres de la novena región puesto que estos alcanzan un 14,8% y un 8,4% respectivamente. Sin embargo, debemos tener en consideración que dentro de esta categoría no hacemos la distinción entre el hombre que pertenece al pueblo mapuche y el que no. Por otra parte, en el caso de las mujeres mapuches éstas nuevamente se encuentran con los indicadores más críticas ya que 20,4% se encuentra en situación de pobreza por ingresos y el 13,6% se encuentra en situación de pobreza extrema.

En el caso de la pobreza multidimensional, la cual como variable mide la precariedad en cuestiones como la salud, la vivienda, educación e ingresos, nuevamente quien posee los mayores niveles de pobreza son las mujeres mapuches las cuales alcanzan un 37,1% de este índice, mientras que la mujer no mapuche alcanza un 18% y en el caso de los hombres estos alcanzan un 27,1%.

Viendo la situación escolar de las mujeres mapuches el 50% de las que vive en zona urbana llegó hasta cuarto medio o algún curso más bajo, mientras que en el caso de las que viven en el área rural el 50% solo llegó hasta octavo año o hasta algún curso más bajo. En el caso de las mujeres que no pertenecen a ningún pueblo originario, el 50% de las que residen en áreas urbanas terminó cuarto medio o llegó hasta algún curso anterior, mientras que 50% de las que viven en áreas rurales llegaron hasta primero medio o algún curso más bajo. En la comparación de la variable escolaridad podemos notar que no existen diferencias significativas entre mujeres mapuches y mujeres que no pertenecen a ningún pueblo originario, solo se da una leve diferencia con respeto a quienes viven en áreas rurales.

Finalmente, con los datos expuestos dejamos entrever la realidad de las mujeres mapuche en la región de la Araucanía, que no solo se ven expuestas a la constante violencia ejercida desde el Estado, sino que también se encuentran en condiciones socioeconómicas desfavorables, situación que sin duda se ha dado por los procesos históricos que ha vivido el pueblo mapuche y de la discriminación.


Estudiante de Ciencia Política de la Universidad Católica de Temuco.