La ginecóloga Daniela Witker trabaja en el Hospital San José, y al igual que su colega Gonzalo Rubio –conocido por ser el primer médico que realizó un aborto luego de aprobada la ley–, integra el equipo médico que evalúa casa caso y realiza dichos procedimientos.

Entre los datos duros, la médico explicó que desde septiembre pasado, fecha en que se aprobó la ley, hasta hoy en el recinto se han realizado 10 intervenciones, “incluido el de la niña que fue trasladada desde Chiloé”.

“El procedimiento en sí no dura más de 10 minutos”, detalló ella a Publimetro, donde señaló que el post operatorio también es breve (dura de 2 a 3 horas, si es que no se presenta ninguna complicación), y que el método utilizado es la aspiración.

“Según la OMS el uso de aspiradores es catalogado como método recomendado para el aborto seguro. Hay otros mecanismos, pero ese es el que usamos principalmente”, agregó.

Eso sí, Witker explicó que cada caso debe ser analizado y aprobado primero, y que las pacientes pasan por controles con médicos, psicólogos y asistentes sociales. “No es llegar y hacer un aborto, ellas son asesoradas y acompañadas por el equipo multidisciplinario varias veces antes de la intervención”, dijo, y agregó que “nadie llega directo a hacerse un aborto”.

“Ninguna paciente llega indiferente. Esto es una cosa extrema a lo que se llegó”, asegura Witker y recalcó que las mujeres llegan a esto por la ineficiencia de la política pública en anticoncepción: “Esto es porque antes como sociedad, como equipo médico, no le dimos anticoncepción en el minuto adecuado. No le dimos anticoncepción de emergencia en el minuto adecuado. Esto es una cadena, que desencadenó en esto”

En cuanto al procedimiento, lo primero es suministrar Misoprostol de manera sublingual, medicamento que hace efecto en cerca de una hora y produce dilatación. “Luego llevamos a la paciente a pabellón, donde se le aplica la anestesia. Ya anestesiada se utiliza el aspirador para sacar los restos. El procedimiento es bastante rápido”, agregó.

En cuanto al aspirador, se trata de un tubo de casi 20 centímetros, similar a una jeringa, y lo que genera el proceso de aspiración es el mismo mecanismo de la jeringa: un vacío, sólo que más fuerte.

Finalmente, la ginecóloga valoró este método debido a que “existe mucho desconocimiento sobre el procedimiento, pero los riesgos son muy bajos. Puede generar perforaciones uterinas, síndrome de Asherman, desangrado, laceraciones del cuello y otras. Con la aspiración, el riesgo de que se generen estas cosas es de menos de un 0,1%“.