La última investigación de Datafolha publicada este domingo, la primera desde que Lula da Silva entró en la cárcel, reveló que el ex presidente sigue liderando las encuestas para las elecciones del próximo mes de octubre, tanto en la primera vuelta como en la segunda. Según el sondeo, el ex mandatario tiene 31% de las preferencias del electorado, seguido atrás por el ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL) -con el 15%- y en tercer lugar, por la ambientalista Marina Silva (Red Sustentable) con el 10%.

El sondeo refleja que Lula cayó tres puntos comparado con la última encuesta de febrero, cuando se colocó entre el 34% y el 35% de apoyo, mientras los demás candidatos no crecen y una porción inédita de los encuestados dicen que votarán en blanco o anularán el voto. Sin Lula en la disputa, los blancos y nulos suman 23%; bastante más que  Bolsonaro, con el 17%, y Silva, con el 15%. Sin embargo, ambos serían los candidatos más votados en las elecciones si el ex presidente Silva no pudiera postularse.

La pesquisa revela también el poco arraigo que han tenido, hasta ahora, los sucesores de Lula. Es el caso de Manuela D’Avila (PCdoB), que obtiene 2% de votantes y Guilherme Boulos (PSOL), menos de 1%. Tampoco pasaría nada si el PT decidiera apostar por Fernando Haddad, ex intendente de Sao Paulo, o Jaques Wagner, el ex gobernador de Bahía. El primero consigue apenas 3% de las intenciones de votos, mientras que el segundo no va más allá de 1%.

En cuanto a la socialdemocracia, si Lula se presentara en octubre, el ex gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del PSDB, conseguiría el 6% de las simpatías del electorado. Y sin el petista, sube a 8%. Quien mejora su desempeño en ese escenario es Ciro Gomes: con Lula tiene 5% y sin Lula llega a 9%.

Finalmente, el ex presidente de la Corte Suprema Joaquim Barbosa, quien se afilió recientemente al Partido Socialista Brasileño (PSB), obtiene en cualquiera de los dos casos entre 8 y 9 puntos. El ex juez es una de las figuras que atrae a amplios sectores del establishment y sobre él se instalan hipótesis diversas: unos dicen que el hecho proceder de un origen humilde, ser negro y haber alcanzado las alturas en la justicia dan el perfil exacto para acarrear votos en la ciudadanía brasileña.

Finalmente, la encuesta también preguntó a la ciudadanía si considera justa la prisión del ex jefe de Estado: un 54% se manifestó en contra de la decisión de los jueces, mientras que un 40% se mostró  a favor.