Como bien varios ya sabemos, el día de ayer el diputado UDI Ignacio Urrutia trató de “terroristas” a las víctimas de violaciones de derechos humanos durante la dictadura. El excelentísimo honorable y vergonzoso ser humano aquel emitió el calificativo durante la sesión donde se discutía un proyecto de reparación económica para los afectados. Iniciativa que fue retirada por el gobierno actual.

Posterior al incidente, la bazofia de parlamentario declaró que Pamela “se aprovechó de su género” para agredirlo.

Amigo Urrutia, comistrajo de político. Yo ahora aprovecharé mi espacio.

Digno de un demente, un loco, un ser enajenado. Un chiflado digno de su especie. desechable pirado. Una persona que no se da por entendido frente a los sucesos más dolorosos, horribles, nefastos acontecidos en Chile. Un “cobarde de mierda” que se esconde tras una mesa, un micrófono y un puesto de autoridad política.

Eso eres Urrutia: un cobarde que nunca ha dado cara frente a los procesos más complejos de este país.

Empero Ignacio, no hay de que alarmarse tanto. Cobarde eres y representante de los chilenos más cobardes también. De esos cobardes que se escondieron detrás de fuego para imponer a través de la violencia un modelo, un formato, una ideología, una forma, una dictadura. Cobarde que trabaja al alero de la democracia sin creer en ella. Cobarde que defiende a cobardes que hoy se esconden frente a una sociedad quebrada.

Lo de Urrutia es una vergüenza. No impactante, no fuerte. Es vergonzoso.

Ya bien conocemos a Nachito con sus arranques, por lo que no nos debería llamar la atención su impulso de tarado. Sí es vergonzoso ver cómo un parlamentario de representación popular tiene el espacio, el tiempo y el descaro de esgrimir las palabras que vomitó. Eso es vergonzoso.

Cuánta razón tiene Pamela al llamarte “cobarde de mierda”. Que bien saber que el ministro de Justicia se entera que el cometido de Urrutia “revela su desprecio por los derechos humanos”. Es necesario establecer que personas como Francisco Undurraga condenan abiertamente un sujeto como el diputado.

Sería bueno entonces que, si todos bien sabemos lo grave de la situación, hacernos cargo de manera transversal asumiendo un pasado desgraciado y también las responsabilidades tanto políticas como personales que trae consigo aquel oscuro período.

¿Por qué no aprovechar el momento para hacernos cargo realmente?

El confundido diputado nos presta el espacio para darnos cuenta que sus palabras entregan reflejo que como sociedad violentada nos falta asumir y avanzar de forma transversal de manera consciente de los terribles errores cometidos.

No se trata de izquierdas y de derechas. Se trata de una sociedad quebrada que debe tener claro lo que no quiere volver a repetir.

Si en algo creo que estamos de acuerdo, es que no queremos un Chile destruido, quebrantado, saqueado tanto racional como socialmente.


Publicista - Máster en estrategia y creatividad de marca de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona - Académico - Director de contenidos La vaca de ideas