El músico cubano Silvio Rodríguez es todo un fenómeno en Chile: acaba de agotar tres presentaciones en el Movistar Arena de Santiago, donde ofrecerá lo último de su amplio repertorio. En su visita al país, el artista analizó el presente político de Cuba y los cambios históricos que se han vivido en la isla. 

Los shows que realizará el próximo 8, 9 y 11 de octubre se agotaron en apenas 30 días, lo que lo obligó a agendar una nueva fecha para el 14 del mismo mes en la Quinta Vergara, en la ciudad de Viña del Mar.

Al respecto, Rodríguez se muestra sorprendido: “Claro que me sorprenden cosas así, y me llenan de gratitud. Y, cuando trato de explicármelas, en el caso de Chile, recuerdo la fuerza de la Nueva Canción en el gobierno de la Unidad Popular; y precisamente en 1972 fue mi primera visita, una visita de solidaridad y compromiso, junto con otros compañeros de generación. Puede que también influya la memoria de aquel concierto de 1990, en tiempos que sin duda significaron un antes y un después para los chilenos. Todo eso, o parte, pudiera subyacer en la respuesta a los conciertos nuestros”, sostiene.

El músico también recordó la reciente muerte de Fidel Castro, líder histórico de la revolución cubana: “Fue cuatro días antes de mi 70 cumpleaños, el más triste de mi existencia”, confesó. 

“Fidel vivió 90 años y tuvo una vida plena, podría decirse que hasta privilegiada, porque pocos hombres han sido capaces de influir en la historia como él. En algunos sentidos, sigue vivo”, añadió el trovador cubano.

A juicio de Silvio Rodríguez, el liderazgo de Raúl Castro ha dejado un ejemplo “de compromiso con Cuba, su deseo de hacer sostenible el socialismo y también su capacidad autocrítica. Es un hombre con principios y es un hombre que aprende, combinación fundamental”.

El artista se refirió a sus expectativas sobre el nuevo período que iniciará el país tras la partida del poder de los Castro: “Deseos, como cualquier cubano, tengo muchos. No voy aquí a profundizar, pero pudiera resumir diciendo que deseo lo que sea mejor para mi pueblo, contando con su opinión”, señaló en entrevista con Culto.

Además, sobre Miguel Díaz-Canel, quien fue elegido el próximo presidente de Cuba por la Asamblea Nacional, Rodríguez señaló que lo conoce muy poco: “Tengo la sensación de que, en la medida en que se ha ido haciendo presidenciable, se ha ido poniendo rígido, como más ortodoxo conceptualmente. Es una opinión subjetiva, porque hace años que no lo veo”.

El músico también habló sobre los recuerdos de Pablo Milanés sobre su ingreso a las UMAP, un campo de concentración en Cuba donde fue sometido a trabajos forzados.

“Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción se crearon, inicialmente, como campos de trabajo para los soldados que cometían indisciplinas (cada vez que yo me fugaba de mi unidad y me pillaban, me amenazaban con enviarme). Hasta los jefes de esas unidades eran sancionados, así era el estado de ánimo imperante. Tiempo después también mandaron a religiosos que no juraban la bandera, o a personas que se consideraba que llevaban una vida desordenada. A mediados de los 60 hubo un momento de mucho extremismo respecto a la nocturnidad de los artistas de cabarets, a la gente de “vida fácil” y cosas así. Por entonces llegaron a cerrar todos los centros nocturnos y las bebidas alcohólicas eran casi ilícitas. La gente le llamaba “la ley seca”. Fueron aspectos pésimos que todavía la Revolución está pagando. No creo que esto deba ser tabú, es justo que la historia se cuente como fue. Mucho más si han sido cosas que pasaron hace ya más de medio siglo“, argumentó.

Rodríguez también tuvo tiempo para analizar el encarcelamiento de Lula en Brasil, añadiendo que “Lula es culpable de haber sacado de la pobreza a millones de brasileños, pero es inocente de los cargos que se le imputan. El interrogatorio del juez es de un absurdo más que elocuente. Es muy grave lo que está sucediendo en Brasil: que una pantomima de justicia interfiera tan descaradamente en el sistema democrático”.

El compositor cubano confesó que habló acerca de la demanda marítima de Bolivia con la ex presidenta Michelle Bachelet, durante su primer mandato.

“Pienso que este asunto es muy difícil de resolver sin un consenso chileno. Por lo tanto, considero que es responsabilidad de los gobernantes preparar la conciencia nacional para el gesto de ofrecerle a Bolivia su salida al mar. En ese sentido, es preocupante no sólo no ver avances, sino todo lo contrario”, expuso.