Uno de los temas que marcó la agenda esta semana fueron los desatinados dichos del ministro de Educación, Gerardo Varela, sobre el uso de preservativos por parte de sus hijos, a los que calificó como “campeones” por necesitar más de tres.

Y recién este domingo el titular de la cartera se refirió al respecto en una carta publicada por El Mercurio para entregar unas disculpas públicas por lo que calificó como una “mala broma”, en momentos en que se supo que las cifras de personas con VIH se dispararon en el país. Mismo anuncio que tampoco estuvo exento de polémica.

“Lo público tiene códigos que no dan lugar a ninguna expresión que no se enmarque en la rigurosidad del contenido formal”, sostuvo Varela.

Para justificarse, agregó que “vengo del mundo del ejercicio profesional del Derecho. Es normal que luego de las audiencias en que los abogados enfrentan con pasión sus respectivas posiciones, terminen tomándose un café, compartiendo anécdotas”.

Sin embargo, con el bochornoso episodio, el ministro aprendió que “no ocurre lo mismo en la actividad pública. El ancho de banda no admite ningún error como el que cometí esta semana”.

Finalmente, declaró que “la ética enseña que cuando se tiene conciencia de un error, lo mejor es corregirlo lo más luego posible”.