A las 22 horas de Paraguay ya estaban los resultados sobre la mesa. El conservadurismo seguirá gobernando en Paraguay.

El Partido Colorado, coalición oficialista, se impuso en las elecciones presidenciales a través de su candidato Mario Abdo Benítez con un 46,4% de los votos. Por detrás quedó Efraín Alegre, cabeza de una inédita alianza entre el centro (Partido Liberal) y la izquierda (Frente Guasú, del ex presidente Fernando Lugo), con un 42,7% de las preferencias.

Como en Paraguay no hay segunda vuelta presidencial, Abdo Benítez se convirtió anoche en el nuevo presidente electo del país y Hugo Velázquez, ex presidente de la Cámara de Diputados, en el vicepresidente.

Al momento de votar ayer por la mañana, Abdo Benítez, una vez más, intentó desligarse de su vínculo con la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), fantasma que lo persiguió durante toda la campaña.

“Nadie puede dudar de mi compromiso con la democracia”, dijo ayer ante la prensa, al visitar la tumba de su padre, ex secretario privado del dictador, y de quien heredó su fortuna y su nombre.

A sus 46 años, “Marito”, como le llaman, será el sucesor de Horacio Cartes, también representante de los Colorados. Y pese a sus dichos, su carrera política la ha construido de la mano del stroessenismo. Al fin de la dictadura, el nuevo presidente estaba estudiando en Estados Unidos.

Convertido en empresario de la construcción, hizo gran parte de sus negocios en contratos con el Estado paraguayo. Construida y consolidada su fortuna, decide entrar a la política en 2004 afiliándose al Partido Colorado. Una vez dentro, formó una corriente interna llamada “Paz y Progreso” junto a Alfredo “Goli” Stroessner, nieto del dictador.

Abdo sigue las grandes líneas que caracterizaron la presidencia de Horacio Cartes: Defensa de la familia tradicional y rechazo absoluto a todo lo que tenga que ver con género, matrimonio igualitario y aborto.

El triunfo del Partido Colorado, además, es doble, pues se impuso en la mayoría de los 17 departamentos del país, donde se disputaban las respectivas gobernaciones.

Con el 98% de los votos escrutados, las autoridades calculan una participación electoral de un 67,5%.