El jueves 18 de abril, a las 18:16 horas, finalmente se hizo público. Esa tarde, y mediante una recién creada cuenta de Twitter, se anuncia la existencia de la primera organización de trabajadores en la historia del semanario fundado en 1998 por Patricio Fernández Chadwick: el Sindicato The Clinic “Firme junto al pueblo”.

El nombre de la asociación, basado en el slogan del desaparecido diario chileno Clarín y que luego The Clinic hizo suyo, es una forma de reivindicar el espíritu original de una frase que el medio nunca llevó 100% a la práctica. Así lo explicita el mismo sindicato en la declaración pública donde develan las malas prácticas laborales que han vivido en el último tiempo.

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La creación del sindicato ocurre en medio de la peor crisis ecónomica y editorial de la historia de la revista, la cual ha llevado a su director Patricio Fernández Chadwick a vender un tercio de la propiedad del medio a Jorge Ergas, empresario dueño del 7% del Banco de Chile y de Movicenter. Su ingreso al directorio -donde también son parte Pablo Dittborn y Mario Lobo- ha llevado a un constante clima de incertidumbre laboral y hostigamiento a los trabajadores.

Si bien en los meses recientes el ambiente al interior de la empresa periodística llegó a niveles inaguantables, la precaria situación de los trabajadores de The Clinic ha sido un histórico secreto a voces que, gracias a la creación de este sindicato, sale a la luz pública y devela el verdadero rostro de Fernández Chadwick, quien se habría negado tanto a ceder a las demandas de los trabajadores como a negociar con ellos. “No me entenderé con ningún sindicato”, habría dicho el reconocido director progresista durante una reunión con sus trabajadores.

Para indagar en el actual estado de las cosas al interior del pasquín, El Desconcierto conversó con Jonás Romero Sánchez (25), periodista, escritor y primer presidente del sindicato, respecto al proceso que los llevó a organizarse como trabajadores y cómo enfrentarán la negociación con el directorio.

—Luego del comunicado donde anuncian el nacimiento del sindicato, ¿ha habido alguna reacción de parte de las autoridades del medio?
—Para nuestra sorpresa, absolutamente nada. Es lo más parecido al silencio incómodo que precede a un huracán, una especie de ley del hielo. Nos da la impresión que deben estar golpeados y que no van a emitir comentarios. Lo único que supimos del director, por días, fue a través de las fotos que subía a Instagram desde la habitación de un hotel en La Habana, Cuba. Cabe decir que este es un escenario que no hemos ayudado a construir, y que intentamos evitar una y otra vez.

—¿Cómo ha sido el ambiente laboral desde la llegada del empresario Jorge Ergas al directorio de The Clinic?
—El señor Ergas hasta ahora es una persona desconocida para el equipo del medio. Luego de su breve presentación el año pasado, lo hemos visto caminar un par de veces por la redacción. Coloquialmente, podríamos decir que es nuestra versión criolla del señor Mandiola. Sabemos que él lanzó un salvavidas para que este proyecto no se hundiera, pero hasta donde nos ha contado nuestro director gran parte de ese capital se utilizó para paliar el déficit financiero por el que atravesaba el pasquín o las razones sociales que lo sostenían, las que además mantienen otras inversiones, como los bares, las cervezas y los extintos condones The Clinic.

—¿Podrían contarme detalles de las negociaciones que han tenido con Patricio Fernández Chadwick? ¿Cómo ha sido el trato que él ha tenido con ustedes en este tiempo?
—Respecto al clima laboral podemos afirmar que ha sido, cuando menos, incómodo. Desde que el nuevo directorio obligó a Patricio Fernández a tener una participación presencial en el medio, cosa que no hacía antes, las relaciones comenzaron a deteriorarse a niveles que consideramos insostenibles, con declaraciones públicas y privadas sobre periodistas del medio –“es que tu trabajo ya no sirve”-, o frases que bien podrían ser consideradas hostigamiento –“qué son esas conversacioncitas de pasillo, ¿ah?”-, y menosprecio por el trabajo del equipo –“¿de qué sobrecarga me están hablando? Yo, ahora mismo, como si nada, te levanto diez páginas de la revista”-.

Patricio Fernández Chadwick, reconocido periodista y escritor, director de The Clinic

Apenas un dato duro

Sueldos no reajustados por más de 10 años (ni siquiera de acuerdo al IPC), no pago de horas extras (estando ese beneficio estipulado en el contrato), cambios unilaterales de las funciones de trabajo en nuevos contratos (que el equipo ha rechazado firmar) y la ausencia de implementos básicos para la labor periodística (como teléfonos o celulares con plan para realizar entrevistas o reporteo). Eso sin contar el constante menoscabo verbal hacia los trabajadores que incurriría Patricio Fernández Chadwick, el cual ha ocasionado la salida de 7 trabajadores -ya sea por despidos o renuncias-.

Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso fue el extravío de sus contratos de trabajo por parte de la empresa. Una práctica fuera de toda legalidad.

Todas esas son las problemáticas que el director del medio se niega a solucionar (“a menos que deba despedir a una persona”, como él mismo señaló) y que llevaron al sindicato a hacer pública su existencia. Esto porque la organización ya existía desde hace un par de meses, específicamente desde el 24 de enero de este año, cuando finalmente, y tras la presión del equipo, la empresa accedió a unificar en un sólo RUT a las dos razones sociales con que contratan a sus trabajadores -práctica conocida como Multi RUT-: Comercial The Clinic S.A. y Ediciones y Publicaciones Bobby S.A.

“Lo curioso es que el dinero aportado por Jorge Ergas no fue depositado en ninguna de las dos sociedades que tenía la empresa, sino en una nueva, creada por Patricio Fernández Chadwick el 26 de octubre de 2017, llamada The London Holdco Spa, y cuyo capital aumentó desde unos $53 millones a poco más de $553 millones (información que aparece en el Diario Oficial). Queremos decir que, en este caso, el conflicto no ha tenido que ver con el señor Ergas y dudamos seriamente si está informado de lo que sucede al interior del medio”, cuenta Romero.

—¿Cuál es la situación con sus contratos de trabajos?
—Actualmente, la empresa nos informó que iba a ingresar los contratos no firmados que propuso este mes a la Dirección del Trabajo. Ahora, según la ley existente, sería responsabilidad de nosotros recurrir a la DT para firmar dichos contratos.

—Sobre el proceso de creación del sindicato, y pensando particularmente en el episodio del Multi RUT, ¿qué dificultades encontraron en el camino?
—Uff. Lo primero que se me viene a la mente es la reunión dirigida por nuestro director para informarnos de este proceso. Además de vendernos la idea de que este medio debía convertirse en “el mejor sitio web de América Latina”, aprovechó de comentarnos las nuevas condiciones en las que debíamos trabajar. Concluido ello, nos preguntó “¿alguien aquí tiene un problema con eso?”. La primera mano levantada fue del que ahora es un ex colega, Premio de Excelencia y con más de 10 años de labor en el Clinic; a quien la empresa terminó llevando a tribunales laborales para no pagarle la totalidad del finiquito.

—Luego de eso, me imagino que la relación entre ambas partes se friccionó, ¿no?
—Con su caso como punta de lanza, comenzó una serie de “hostigamientos” por parte del director –uno de los cuales lo sufrí yo, antes de la conformación del sindicato-, y que por su reiteración, fueron sucedidos por la renuncia voluntaria de cuatro trabajadores del medio, sumado a los tres despidos ocurridos desde el año pasado. Además de dos licencias por estrés por parte de periodistas del ya reducido equipo. En otra ocasión, frente a todo el equipo, le fue consultado si los trabajadores existentes fuimos considerados en la negociación tras la llegada del nuevo inversionista. La respuesta que usó, pensamos, habla por sí sola. Para él, fuimos “apenas un dato duro”.

—Y en medio de ese ambiente, crearon el sindicato.
—A pesar de este clima, decidimos lograr, como fuere, la conformación del sindicato exigiéndoles la unificación económica. No lo hicimos sólo por nosotros: si este medio subsiste hacia el futuro, queremos dejar condiciones mínimas de trabajo y trato para todos sus trabajadores.

Dos bungavilias y un gomero

—¿Existen multas por parte de la Inspección del Trabajo a The Clinic?
—Hasta el día jueves 19 de abril, las dos razones sociales de The Clinic han recibido 10 multas por parte de la Inspección del Trabajo. Siete corresponden a Comercial, y tres en Bobby. Entre las causales, se encuentran el no “escriturar contrato de trabajo”, “no entrega de comprobante de remuneraciones”, “no declarar oportunamente cotizaciones previsionales ni de seguro de cesantía” y el “no exhibir toda la documentación necesaria para efectuar las labores de fiscalización”.

—Luego de las renuncias y despidos, ¿han aumentado los trabajadores de planta?
—Hasta hoy, la empresa ha remplazado a los dos diseñadores renunciados por un joven que debe hacer las veces de ambos. Fuera de eso, llegaron a la oficina dos buganvilias y un gomero, que nos hemos preocupado de regar todas las tardes.

—¿Cuáles son los pasos a seguir de acá en adelante para el sindicato?
—La negociación colectiva es un proceso, lamentablemente, descartado por ahora. La reciente creación del sindicato, en enero de 2018, y la no existencia de muchos de los contratos de trabajo sobre los cuales generar “nuevas condiciones” –porque fueron extraviados, o porque la empresa mantuvo a personas boleteando por años- han hecho que no podamos optar por esta vía. Por ahora, se podría decir que el lanzamiento del comunicado es un llamado de atención, una forma de protegernos, al menos, ante la opinión pública.

—¿Creen que la conformación del Sindicato The Clinic será un punto de inflexión en el trato de los directores del medio con sus trabajadores?
—Me gusta pensar que esto no se trata sólo de mejorar nuestras condiciones económicas acordes a la nueva carga de trabajo, ni de nuevos beneficios. Esto se trata de eso y algo más: recuperar nuestra dignidad laboral. Personalmente, y sólo este año, he tenido que despedir a amigos y colegas entrañables, cansados de aguantar los malos tratos. Por años, los trabajadores de los medios se han acostumbrado a condiciones de trabajo mínimas “con tal de estar en” The Clinic, y su director ha gozado por años de una buena reputación en el mundo intelectual y en el panorama de medios, pero lo que él no ha comprendido aún es que esto no se debe exclusivamente a su pluma o mirada –ahí cada uno puede juzgar el valor de estas-, sino a la labor de todos los trabajadores que por años hemos levantado un medio de excelencia, pese a todas las dificultades y a las prolongadas ausencias de su fundador.